domingo, 28 de mayo de 2006

Barcas

Me encanta eso de planear algo y acabar haciendo otra cosa totalmente distinta. Creo que sin esas actividades improvisadas mi vida sería tremendamente aburrida. O no aburrida del todo, porque yo no sé aburrirme, nunca me han enseñado, pero quizás no tan divertida como suele serlo. Me encanta improvisar, y me encanta la gente que improvisa y se atreve a romper la rutina (la rutina hecha añicos) y la monocorde y clásica distribución de las horas del día. Así es como de repente aparezco (sin proponérmelo siquiera) en la Feria del Libro curioseando entre biografías de Frida Kahlo y Virginia Woolf, o haciendo pompitas de jabón en una barca del Retiro, y colisiando sin querer con otras barcas, o contra los arrecifes del estanque, para hacer gala como siempre de mi penquez proverbial y característica. (Si puedo estrellarme contra algún obstáculo, aunque para ello sea necesario desviarme del itinerario señalado, yo lo hago sin problema. Los espectadores de la obra se recreaban en nuestras hábiles y elegantes maniobras para intentar no encallar en los arrecifes de coral, qué fatiga. Y mientras, Haizea hablándome de los fonemas del vasco, como si yo fuera polipatética y pudiera remar, colisionar y pensar a la vez). Luego descubrimos que estaban los remos colocados al revés y por eso remábamos en círculos sin avanzar hacia delante o hacia atrás. Aunque no estoy segura de que se pueda avanzar hacia atrás. ¿No es como lo de rebobinar para delante, que no se puede? Avanzar hacia atrás sería un poco como retroceder hacia delante. Aunque todo puede ser en esta vida, que es de coña y está llena de contradicciones. Así que he llevado a la praxis dos de mis más anhelados sueños realizables, que son ir a la Feria del Libro de Madrid y remar en una barca en el Retiro. (Los irrealizables son volar, teletransportarme al pasado, ser bilingüe, tener un mono como el de Pippi, y casarme con Patricia Vico).
También me gusta ir a ver exposiciones de Ortega y Gasset* (cosa que suelo hacer a diario con bastante asiduidad), y acabar sin proponérmelo en el Escape (inevitable) a las tres de la mañana, por culpa de la Pequeña Mara.

Creo que a partir de ahora voy a llevar siempre conmigo un cuaderno para apuntar las vicisitudes de la vida. (Luego sé que lo dejaré, porque soy lo puto peor y mi vida es un caos, reflejo de mi casa; no tengo constancia ninguna para mantener un cuaderno. Es como cuando intenté hacer un planning de los de pegar en la nevera con imanes para organizar mejor mi tiempo en el segundo cuatrimestre. Fue un fracaso absoluto). Así podría apuntar todas las conversaciones que oigo en el parque o en el metro. Y es que hay multitud de urbanícolas con historias curiosas que contarme, y yo ni siquiera sé que existen. Los pocos con los que entablo conversación merecerían que sus palabras quedaran inmortalizadas en un cuaderno.

Me gustaría que el tiempo fuera de lycra o de chicle y pudiera estirarse y estirarse sin límite, y abarcarlo todo. Si el tiempo fuera elástico, yo podría dedicar más tiempo a la contemplación del mundo y de la gente que me rodea. ¡Y si no tuviéramos que dormir! Sería maravilloso. Podríamos pasar las 24 horas del día despiertos y despiertas observándolo todo. (Marmotas y lirones deben ser seres sumamente infelices, desde mi punto de vista). No sé por qué reflexiono tanto sobre el tiempo últimamente. A lo mejor es porque me estoy haciendo mayor (ya hasta combino la ropa), o porque tengo en mi habitación los relojes de la persistencia de la memoria derritiéndose eternamente (aunque con este calor tampoco me extraña). El tiempo que se nos escurre por entre los dedos cuando intentamos agarrarlo y meterlo en un tarro en un vano intento de congelarlo, y mientras Horacio que no para de recordármelo, y Proust tampoco.

* Recomiendo la exposición sobre Ortega y Gasset. Está en la antigua Residencia de Estudiantes, y es como un repaso a la vida de Ortega y Gasset a través de todo tipo de documentos, fotografías, cuadros, periódicos y revistas. Está genial, la verdad, y se en un pispás. (Y la Residencia de Estudiantes es muy bonita, es un reducto de tranquilidad y verde en medio del bullicio de Madrid).

15 comentarios:

Pequeña Mara dijo...

Cacho cerdaaaa!

Ojalá el tiempo si que pudiera estirarse tanto como para estar riéndome una eternidad a tu lado (en el Escape, en el parque germanófilo haciendo cantar a las palomas,en la cafeteria con bollito...asi hasta el infinito)

Un ósculo muy fuerte!

chicasurf dijo...

hasta cuando esta la exposicion?Madre mia nena eres un no parar eh?!
besos!

sinfonia agridulce dijo...

a mi tb me molaría viajar al pasado :-)

suerte con los exámenes nena...

kss

nigromante dijo...

El enlace lo incluí cuando firmé el primer post en tu nuevo blog. Lo de nueva emperatriz, pues como me gustó como sonaba...
Y en cuanto a las improvisaciones para destruir la rutina me gustaría decir que me apunto a todas las cosas improvisadas. Aunque las barcas me dan miedo porque nunca comprendí muy bien el concepto de flotar. :)

Marina dijo...

el tiempo se escurre..., y uno se ve ahí... intentando agarrarlo con las manos..., y se le vuelve a escurrir otro tiempo..., intentando agarrar el tiempo pasado...

y asi es..., lo aprendemos o no...

...yo aun estoy intentando agarrar el tiempo pasado, con una mano, y con la otra estoy haciendo cosas para no perder el del presente...

el que mucho abarca poco aprieta dicen...

pero no se ...

es lo que hay... ;)

besos

Mafalda dijo...

Qué bien escribes, Emperatriz... tengo muchas ganas de verte. Y de ir al Retiro y de pasear por Madrid y de salir de casa en general. Lo del cuaderno suena muy bien, todos los grandes escritores y personajes lo hacen, xa q luego sus fans y descendientes puedan cotillear sobre su vida. Jejeje. O tú, dentro de unos cuantos años elásiticos reencontrarte contigo misma.

Hada Gris dijo...

Ains... se ve que no paras, jejee.
Me hace una ilusión cuando leo cosas de Madrid... porque por aqui parece que todo el mundo es de Barcelona...
P.d: no voy mucho al Escape (y no porque no quiera...) pero quizá nos hayamos cruzado por la plaza... por algún barecillo chuequil... ¿eras tú esa que tenía dos piernas y dos brazos, una cabeza, dos ojos.... etc? Sí, seguro que eras tú.

Marina dijo...

:)

ahora que sé lo que significa..., voy a utilizar tu palabra :

¡¡¡ME GUSTA UNA PECHÁ QUE COMENTES EN MI BLOG!!!

(y leerte..., por supuesto ;)

Besos

Sandoz dijo...

Ummm... Yo tampoco te conocía.
Nos seguimos leyendo.
Un beso.

Pescaito frito dijo...

Creo que improvisar es una buena manera de estirar el tiempo; mecanizas menos y estás más presente. Sigue improvisando... sentirás que has vivido más. Saludos malagueños.

autonauta dijo...

emperatriiiiz, coincido en lo de tener que dormir. me gusta dormir, pero ojala no tuviera que hacerlo. lo de la barca... bueno, seguro que fue divertido lo de esquivar a la gente rollo coches de choque.
un besazo (me ha encantado este post)

elena dijo...

emperatriz, ya se que debes estar obnubilada por las lesbianinas q pueblan humanidades pero actualiza porfaaa...

(me ha encantado este post)

besos a pecha¡¡

Anónimo dijo...

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