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jueves, 29 de noviembre de 2012

El otro día Manceba me mandó una carta que había escrito Fiona Apple a sus fans. En ella pedía disculpas por cancelar una gira y explicaba que lo hacía para estar junto a su perrita en sus últimos momentos. Leerla me hizo llorar como una magdalena, pero me tranquilizó saber que no estoy tan chotada...¿O sí?

...Es una tontería y no es que piense en ella todos los minutos del día...Pero sí es verdad que miro fotos y la recuerdo y se me pone una corbata en la garganta. Lo bueno, o lo malo, es que sí existe en mis sueños; en ellos está igual y todo es igual: duerme a mis pies, y mueve el rabo, y me despierta con la patita para que la saque a pasear.  Lo malo es despertarse y que desaparezca, como un esfumino.

Lo horrible de las muertes es que es verdad que no tiene solución. La ansiedad o los problemas se pueden acabar, pero una muerte no se pasa, no rebobinas ni cortas  ni te vas ni nada. Sólo puede ir yéndose el dolor por la perdida y algunos días pienso que no se va a ir nunca, o que tardará mucho en irse...

jueves, 1 de septiembre de 2011

New York, New York

En sueños he viajado por muchas ciudades en las que nunca he estado: Nueva York, Buenos Aires, Río de Janeiro.

Justo anoche estuve en Nueva York. Viajaba en el metro, sucio y decrépito, como me han dicho que es. Fue un metasueño, pero en vez de soñar que sueño fue al revés: el sueño era vívidamente real, en comparación con los anteriores. Soñé que no soñaba. Habría sido el momento de pellizarme, como hacen en las novelas.

"Otras veces que he estado aquí no he estado, pero esta vez es verdad", pensé. Y me desperté.

Espero poder visitar algún día Coney Island and its surroundings.

jueves, 16 de diciembre de 2010

Viaje a Liliput

"Bien podía antojársele a la fotuna hacer que los liliputienses encontrasen una nación que fuese respecto a ellos lo que ellos a nosotros..."
J. Swift, Los viajes de Gulliver.

Hoy es el 235 aniversario del nacimiento de Jane Austen, una escritora que a mí me gusta mucho, especialmente por su novela de Orgullo y prejuicio. Lo he sabido, como otras veces, gracias a la página de Google, donde aparece el logotipo del buscador con una bonita imagen de (quizá) Miss Lizzy Bennet y Mr. Darcy delante de una campiña inglesa.

Aprovecho la coyuntura para hablar hoy un poco de literatura, directa y expresamente, y no de pasada, como hago otras veces. No voy a referirme en esta ocasión a Jane Austen, sino a Los viajes de Gulliver, de Jonathan Swift. Hace unos días acabé de leerlo, y me he llevado una grata sorpresa con él. No empecé a leerlo con demasiadas expectativas o, más bien, no esperaba encontrarlo ni bueno ni malo, sino solamente, entretenido.

Pero he encontrado que no sólo es un libro divertido y de una extraordinaria calidad literaria, sino que, además, encierra una enorme ironía y ofrece una mordaz sátira de los vicios y defectos más llamativos de la sociedad inglesa y europea del siglo XVIII (muchos de los cuales, por cierto, están de plena actualidad).

Claro que, como buen clásico, es un libro complejo, si de verdad lo leemos detenidamente y en profundidad, y por ello, además, es una novela que ofrece varias lecturas. Una de ellas es la del periplo de Gulliver por todos esos mundos fantásticos, donde los habitantes son enanos o gigantes, o caballos. Pero bajo esa lectura amena y aparentemente inocua, está la crítica feroz al género humano. Y es que Gulliver, al verse a sí mismo, y por ende, a los suyos, desde fuera y con ojos de extranjero, cae en la cuenta de la relatividad de todas esas cosas que se dan por hecho. Y es que, ¿no es acaso el enano Gulliver en la tierra de los gigantes y el gigante en el país de Liliput? ¿No es igual de insignificante que cualquier yahoo o cualquier hormiga?

Y sobre todo, mejor que nada, es la capacidad que tiene, como todo buen libro, para ser distrutado y tener sentido en cualquier momento en que tengamos las suerte de abrir sus páginas. No es casualidad que haya pervidido hasta nuestros días y se haya convertido en una clásico de todos los tiempos.

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Hablando de todo un poco, anoche volví a soñar con agua. Esta vez cogía un metro en alguna estación desconocida, un metro donde yo viajaba sola y en completa oscuridad. El viaje acababa en la desembocadura de una cloaca, que vertía sus aguas al mar. Pero cuál fue mi sorpresa al ver que había allí una especie de jardín secreto, con piscinas, árboles frutales y un quiosco donde vendían deliciosos cruasanes y napolitanas de chocolate gigantes. No es la primera vez que sueño esto, y no sé si tendrá que vez con la perniciosa lectura de Sobre héroes y tumbas...

sábado, 30 de octubre de 2010

Matar los nervios como culebras

La víbora del miedo derrotado,
mi calor y su frío.
L. García Montero.


A veces hay que intentar matar los nervios como culebras. Los nervios como pequeñas garras que nos pellizcan el estómago*.

Quiero pensar que, no obstante los nervios y no obstante los miedos, puedo superar las dificultades. Las he ido superando. Igual que cuando de pequeña mi padre me enseñó a montar en bicicleta en Francia. O como cuando en sueños salto desde trampolines altísimos hasta caer al agua negra del mar.

El secreto está en ir avanzando muy lentamente, con pasos de oruga, y con algún paso en falso, y sobre todo, sacar pecho y creer que se puede.


*El estómago es el epicentro de las emociones, yo lo veo muy claro. Al menos, así es en mi caso. Algunas se derivan al corazón, otras a la piel. Pero el grueso de las emociones queda en el estómago.

jueves, 8 de julio de 2010

Macondo

"Y el alma se le cristalizó con la nostalgia de los sueños perdidos..."
G. García Márquez.



Ya es otro verano en Vandalia.

Otro verano de jazmín y espetos de sardinas, de olores que se llenan con recuerdos de hace muchos años.

Llegué hace poco más de una semana. Más delgada, el pelo menos rizado, la cana de los veintitrés, y el puré de emociones en el estómago, aún sin digerir, con su cebolla de extrañeza y su patata de nostalgia.

Esta mañana estaba con la cabeza en otro sitio. Pensando en Haizea en Canadá, en Manceba en Madrid, en la pompa de jabón, en el nuevo viaje a Oporto, en el mundo mágico de Macondo, en que qué bonito nombre el de Amaranta para ponérselo a una niña, si no fuese porque luego en la vida cotidiana debe de ser un tanto aparatoso de llevar puesto. Tan bonito como Ofelia, o Guiomar, o Carmen, o Julia, o Alejandra, o Itziar, o Violeta.

También estaba pensando en ti, en tu cuello, en tu pelo, en tu piel de stracciatella con lunares de chocolate, en todos los besos acumulados que tenemos para darnos, millones y millones, de los más variados tipos: tranquilizantes, de mariposa, analgésicos (antihistamínicos ya no hacen falta), de hormiga, de por la mañana, de besos porque sí, porque me apetece, porque me encantas y porque te quiero.

Menos mal que por las noches podemos quedar para soñar juntas...

domingo, 30 de mayo de 2010

Constantes

Saltar desde un trampolín muy alto es una de las constantes en mis sueños. Sueños que a veces también son pesadillas.

Igual que las carreteras inclinadas que no se acaban, los ascensores que se elevan hasta el infinito, los animales con cuernos, cucharachas, caer en agua sucia, o ir desnuda por la calle porque se me ha olvidado la ropa en casa...

Qué misterioso es todo ello.

Me encantaría poder saber, de verdad, que se esconde detrás de esos sueños. A veces puedo vislumbrarlo, pero otras está tan lejos como un poema de Pablo Neruda, o de algún poeta surrealista o surrealizante.

lunes, 15 de marzo de 2010

I love us*

Últimamente escribo poco... Nunca sé muy bien qué contar...

Claro que siempre puedo hablar de los sueños. Eso daría para un cuento fantástico...O de terror... Como cuando me soltaron en el Tajo desde un helicóptero para entrar en la ciudad de Lisboa y yo tuve que nadar río abajo sorteando vacas muertas. O como cuando fui un pícaro de una novela de Cervantes, puede que Rinconete, o Cortadillo, o Cipión o Berganza antes de ser perros. O como cuando bebía sopa con una pajita y me hice pequeñita pequeñita y me caí dentro de la taza, así como Alicia en su piscina de lágrimas.

Pero la verdad es que me cuesta escribir cuando no necesito volcar mi malenconía en una pantalla en blanco o evadirme inventando historias de elefantes rosas o ranas de piel de hule.

A veces pienso que he conseguido eso parecido a esa felicidad serena y completa, así un poco equilibrada entre la euforia y la disforia. A veces dudo que alguna vez pueda ser mejor que ahora. Seguramente la última llorera fue premenstrual, o de empatía o de cebolla. Claro que siempre están los miedos, los monstruos de debajo de la cama, o el subconsciente que se me revela un tanto agitado. Pero nada de eso es importante.

Nada es más importante que nosotras.

Y suena a requetetípico y a requetecursi, pero me parece que soy la persona más feliz del mundo desde que estás conmigo. No puedo pensar en nada mejor que ahora. Me basta y me sobra contigo, con tu pelo, tu sonrisa, con despertarme a tu lado y ganar el tiempo dándonos cientos de besos.

...La verdad es que me estoy volviendo un tanto monotemática...

* [459 días juntas].

martes, 2 de marzo de 2010

Tuberías

En el sueño de anoche encontré el lavabo lleno de manos y cabezas que querían salir por el desagüe. Me las vi y me las deseé par tamponarlo y sofocar todas aquellas caras. Luego llamé al fontanero que, tras observar una fotografía tomada de una sección de mi cuarto de baño, me dijo que había decenas de personas, vivas y muertas, apiñadas en los recovecos de las tuberías que comunicaban con mi lavabo.

sábado, 30 de enero de 2010

Una suerte de huevo kinder

Hoy puedo escribir del elefante rosa que va en coche por Madrid...

...Eso quiere decir que tengo el día bueno.

Últimamente casi todos los días son buenos. O muy buenos.

Claro que siempre hay días en que se te escapan todos los metros en las narices,
hay incertidumbres, miedos, desavenencias,
hay personas a mi alrededor que lo pasan mal y yo lo paso mal también,
hay sueños feos como nadar por un río sorteando vacas muertas,
hay el vacío blanco que a veces asoma la nariz
hay días malencónicos, días fríos...

...Pero el resto del tiempo es como primavera.

Es posible que haya encontrado algo parecido a ese equilibrio, a esa serenidad que tanto buscaba. A veces pienso que no puede ser mejor que ahora, porque he conseguido todo lo quería y me siento bien. Es posible que mi vida esté todo lo llena que puede estar. Es posible que sea muy poco ambiciosa. Me basta con que me quieras, con despertarme a tu lado y que me des besos, y planear viajes, hacer galletas en casa, recortar y pegar cartones mientras escuchamos canciones pasadas de moda... Soy feliz con todo eso. Hoy no puedo desear nada más.

jueves, 3 de diciembre de 2009

Otoño sin otoño

"Como el otoño en hojas..."
Pablo Neruda.


Gracias ti. Porque este otoño casi no parece un otoño*.

Porque hace semanas que no hay minimonstruos correteando por mi almohada.
Y si aparecen, o si a veces noto el miedo, o noto el vacío que empieza a salir a flote, pienso en tu sonrisa y pienso en tus abrazos mágicos y entonces me parece que los monstruos son de juguete y que las dificultades son pan comido.

He vuelto a soñar con saltos de trampolín a gran altura, sobre las olas negras, de noche. Pero sé que es una buena señal.

Últimamente escribo con menos frecuencia...Creo que es parte de esa tendencia generalizada, al menos entre las bolloblogueras, a abandonar un poco el blog cuando se echan novia. Y no es sólo porque con el blog se ligue y una vez que se ha ligado, se acabó su cometido...

...Es también porque mi vida está casi llena. Gracias a quienes me rodean y gracias a ti.


* Me encanta acordarme de cuando éramos prenovias, así en otoño...

jueves, 24 de septiembre de 2009

El velo de la Reina Mab

He vuelto a soñar con carreteras en cuesta con cimas imposibles de coronar...

...Y esta vez también con trampolines muy altos sobre una piscina enorme.

No fui capaz de alcanzar la cima y ver qué había al final de la calzada, pero sí fui capaz de espantar el miedo y saltar del trampolín. Lo mejor fueron los interminables segundos de la caída y luego el chapuzón.

Quiero pensar que son dificultades que se pueden superar, y miedos que puedo ahuyentar. Miedos personificados, minimonstruos peludos con greñas de color morado y ojos saltones.

En la siesta* soñé que soñaba. Es lo que en pencoitzitriano se denomina metasueño y yo lo tengo muy a menudo. Una vez más quería despertarme, pero por más que lo intentaba no podía.

Quiero pensar que puedo ser medalla de oro en salto de trampolín.


*Desde que llegué a Vandalia parece que me ha picado la mosca tse-tsé, o que ha venido la Reina Mab a hacerme una visita. Lo mejor de todo es que estoy haciendo cura de sueño y hoy me he despertado como nueva.

martes, 30 de diciembre de 2008

Escabechina

He soñado que yo era un pícaro de una novela de Cervantes, a lo Rinconete y Cortadillo.

Y otra vez he vuelto a soñar con el hombre que me persigue empuñando un cuchillo, pero esta vez me defendí de él. Lo maté a puñaladas. Qué escabechina.

He soñado con ratas dentro de mi cama, que muerden y que además son ratas inmortales.

Y con terror a caer desde un octavo piso.

Y con nadar por un río enorme sorteando vacas muertas.

Son algunas de las constantes.

¿Por qué? No lo sé. Puede que vuelvan los miedo de tener quince años. Puede que yo siga un poco chotada.O a lo mejor necesito dormir con novia, así con fines terapéuticos, para tener sueños bonitos.

sábado, 13 de diciembre de 2008

Crema de calabacín

Hace mucho que no escribo porque no tengo mucho de qué escribir. Por no ocurrírseme no se me ocurren ni greguerías cuando voy al DIA a comprar.

...Escribir, no sé, que me ha salido bien una receta de crema de calabacín que me pasó mi madre. Qué satisfacción. Más satisfacción que estrenar ropa, o que ganar jugando al Scrabble.

...Escribir de los libros que me leo, de los ratos tan divertidos que se pasan aprendiendo portugês online (o guardanapo, o sumo de maça), de las sesiones de terapia los viernes por la noche, del tiempo que hace, un tiempo que invita a escuchar fados...

Últimamente tengo los pies poco en la tierra. A menudo me imagino que mi populoso mundo interior crece y se expande tantísimo que acaba por conquistarme y absorberme. A menudo tengo que bajar a la tierra porque me he ido lejísimos volando dios sabe a dónde.

Iré pensando greguerías, sea como sea.

viernes, 7 de noviembre de 2008

Las monedas de oro del sueño

El silencio, el silencio siempre, las monedas de oro del sueño [...] ¿A quién le dirás que no sabes? Te deseas otra. La otra que eres se desea otra [...]
Cada hora, cada día, yo quisiera no tener que hablar. Figuras de cera los otros y sobre todo yo, que soy más otra que ellos. Nada pretendo en este poema si no es desanudar mi garganta.

Alejandra Pizarnik. Extracción de la piedra de la locura.



Ese es el problema: querer ser otra. Ese, y la insatisfacción crónica, y el buscar, buscar, buscar, buscarme, buscar no sé el qué, así que como para encontrarlo.

Puede que esté un poco asocial últimamente (bueno, en realidad siempre he sido algo misátropa), pero la cosa es que en las últimas semanas me da mucha pereza la gente. Hoy más que nunca. Probablemente es porque estaba muy cansada, y con la regla. Cuando estoy muy cansada, me molesta más la gente. Me molestan los hedores, el ruido, me molesta tardar tanto rato en llegar a casa, me molesta la gente en general, que me estornude el del lado en el metro. Pero es que las ciudades grandes (y mira que me gustan, porque soy muy urbanita) son inhóspitas, falta espacio, vivir apiñados es molesto.

Entonces cierro los ojos, me cuelgo el pinganillo a la oreja, pienso en las cosas en que suelo pensar cuando quiero dormirme y no puedo, que es casi siempre. Pienso en Amélie, en manos tocando el piano, en un perro que me mira con ojos limpios de perro, en susurros, en cielos azules.

El sueño es un bien preciado. Con lo que cuesta dormirse, con lo bien que se está dormida, soñando con sonrisas bonitas y cuerpos bonitos.Con lo fácil que sería tener un interruptor y apagarme cuando me cansara de mí misma, cuando me quisiera dormir y no pudiera.

Pero ya es viernes, ¡viernes por fin!

martes, 16 de septiembre de 2008

Lullaby

"Never today, just dream your life away".

Anoche estuve contigo bajo el mar.
Tú con tu vestido rojo y las algas de tu pelo ondeando como banderas. Parecías una sirena pero más recatada. Me susurraste algo bonito al oído, con esa voz tuya efecto lullaby, y yo me quedé dormida en tus brazos. Los peces, claro, nos tuvieron envidia.

...

Qué palabra tan bonita lullaby en inglés. Me gusta mucho más que nana. Nana es como rorro o caca, palabra de niña chica, balbuceante y repetitiva. Lullaby en cambio es como mecerse en una hamaca atada a dos eles como dos palmeras.

Hay palabras que para mí tienen magia, por como suenan, por lo que evocan, como la palabra sueño, o nenúfar, o párpado, o lullaby, palabras imantadas. Son todas sustantivos, pero es que casi siempre que pensamos en palabras pensamos en sustantivos, es así. Lullaby a mí se me antoja muy suave, líquida con sus eles líquidas, e intensamente azul, como una se cree que es el agua del mar.

Me dan ganas de irme a dormir otra vez en una cama de agua y soñar con delfines.

viernes, 20 de junio de 2008

Julia

Sucedio esta mañana, cuando estabamos las dos tomando el sol junto a la piscina. Cada una estabamos en una hamaca y yo no la conocia a ella, a Julia (como me dijo luego que se llamaba), ni ella me conocia a mi. Pero luego no se ni como, de repente, estabamos demasiado cerca, en la piscina, nuestras bocas muy juntas, mis manos en su estrechisima cintura, nuestros pechos rozandose, y su piel, tan sumamente suave, que estuve a punto de derretirme ante su solo tacto.

Asi fue como empezo un beso tan largo que parecia que no iba a acabarse nunca. Luego yo le pedi su telefono, porque habia sido casi un flechazo, y quedamos para cenar por la noche. La cena se presentaba bien y Julia estaba simpatiquisima y guapisima...Pero justo entonces fueron las diez de la mañana y yo fui despertada sin piedad.

Que pena no haberlo acabado. Que pena haberme enamorado de Julia en sueños y no poder volverla a ver nunca mas...No hay derecho, esos sueños deberian durar siempre.


[Pido perdon por la ausencia de tildes en mis ultimos posts. Creo que algo pasa con el teclado que no salen, y a pesar de lo mucho que me revienta, no me queda otra que aguantarme, al menos hasta que consiga arreglarlo o mejor, que me lo arreglen].

lunes, 26 de mayo de 2008

Plátanos

Anoche estuve paseando por una carretera de montaña, que discurría paralela a una honda y escarpada garganta. Al girar una curva me encontré con un túnel muy negro, y fue entonces cuando olí el peligro.

Del túnel salieron salieron cinco plátanos GIGANTES, que se precipitaron hacia mí, directos a me atacar. La situación era un tanto peliaguda: a un lado, la montaña, y a otro, el precipicio, y una estrechísima carretera cercada por un racimo de cinco plátanos asesinos. Sus enormes ojos bananiles me miraron hambrientos, y hasta su sonrisa era una sonrisa de malo de dibujos animados.

Yo, presa del pánico, busqué lo más rápidamente posible una manera de salir de tan peligrosa situación. Así que cogí un plátano de mi mochila y, usándolo a modo de pito, me abalancé sobre los cinco plátanos asesinos, intentando darles por el culo como fuera.

Ellos, inmediatamente, huyeron despavoridos. Claro, no sabían con quién se las estaban viendo. Y yo, como Mochilo, continué mi camino, incansable, buscando la tierra prometida.

Hoy me he acordado mucho de los Fruitis.

lunes, 12 de noviembre de 2007

Volar

Estas últimas noches he sido pájaro sin quererlo. Anoche fui un cóndor. Casi un metro me medía cada ala. Volé, desperté, y volví a volar. Hay muchas noches en las que vuelo, pero nunca con esa fuerza. Otra noche fui algún tipo de ave de las que vivían en el jardín del Edén. Un ave gigantesca, capaz de volar a pesar de su enorme peso y dimensiones.


Tal vez todo se debe al vecindario, en el que sólo prolifera la fauna avícola...

...O no sé a qué se debe. Pero mis sueños cada vez son más enrevesados...

...Al igual que yo, cada vez más chotada. Cada día paso de la carcajada al llanto con más facilidad (es que se pasa la vida tan rápido). Por supuesto, lo de dar Phonology of English y leer a Borges no ayuda nada...

...Con lo bien que estaba yo de Erasmus en Madrid. Y no aquí helándome el moco...

...Creo que aprovecharé para ir escribiendo la famosa novela bollo...

...Y ahora mismo voy a ir a mirar abrigos, y el primero que vea, el primero que me compro.

lunes, 22 de octubre de 2007

Los globofantes me salvaron

Hace unos días fue el gran viaje en elefante...O globofante, I should say.

A punto estuve de caer en un precipicio hecho de cielo rosa y algodón dulce desmigajado, cuando vi a dos elefantes mellizos que flotaban por el filo. Dos elefantes de color pastel, y con toda seguridad, los retoños de ese idilio entre Babar y Dumbo. (Dos elefantes exactos, hechos de globo, y con sendas cuerdas atadas a sus lomos). Me agarré a ellos para no caer. ¡Menos mal que estaban allí, tan ligeros, tan globofánticos! Si no, habría muerto en el rocoso atardecer rosa...Nunca más se habría vuelto a saber de mí.

sábado, 10 de junio de 2006

Siesta con lluvia de fondo

Esta tarde después de comer me desplomé sobre la cama y me eché una siesta intensiva de tres horas y soñé muchas cosas. Sobre todo soñé con A. (Para no variar). Soñé que venía y me acariciaba el pelo, y me besaba, y su beso era tan tan real, tan delicado y tan palpable que me desperté y noté su sabor en los labios, y creo que incluso me venía su olor en ráfagas desde el océano pacífico, como si hubiera abierto uno de sus tarritos de vainilla de Alicia en el País de las Maravillas (haciendo gala de su nombre) y hubiera volcado toda su esencia en las viajeras moléculas de aire... Su beso era la caída de una hoja verde, una cascada silenciosa que de repente fluye con fuerza inaudita, suave suavísimo como el pelo de un animal hermoso, lo que viene siendo sublime, en definitiva. (Y soñé con muchas más cosas que por decencia y recato no voy a poner aquí. Que cada cual imagine).

Me he levantado de buen humor pero he estado pensando en ella toda la tarde...En nuestros viajes en bicicleta, en todos los momentos que acordamos atesorar confome los íbamos viviendo. Hace ya dos años que nos conocimos y creo que no se me olvidará jamás la primera impresión que tuve de ella, cuando nos pusimos a hablar sobre el subjuntivo y sobre Jane Austen y en seguida hubo una conexión paranatural entre nosotras, ese chisporroteo que siempre salta cuando estamos a menos de un metro de distancia.

Me he estado acordando de las ocho horas en el Museo Thyssen, o de las muchas veces que hemos dormido juntas en la misma cama (ella durmiendo a pierna suelta y yo mirándola sin pegar ojo, escuchando cómo respiraba y mirando sus párpados), de cuando estuvimos viendo el Silencio de los Corderos y a mí me dio miedo (porque soy una penca, y una palurdilla en palabras de Haizea, y esas cosas me dan pavor) y le supliqué que se viniera a dormir conmigo.

Pienso en ella....A estas alturas estarás tú sola caminando por las calles de Buenos Aires (como buena colgada que eres)... Ella siempre me dice que piensa en mí, y yo sé que es verdad, pero no de la manera que yo querría (o tal vez no se quiere dar cuenta del chisporroteo y de la fuerza electromagnética que nos une). Pienso en ella mientras cae la lluvia, y me trae ese olor a tierra mojada que me encanta. Abro los pulmones y los relleno con esa esencia, y me imagino que los caracoles estarán saliendo de sus guaridas secretas para deslizarse pegajosamente hacia el parque germanófilo, como esos monstruos babosos del viaje de Chihiro. (Arrastrándose pesadamente y dejando una estela a su paso). Me encantan estas pequeñas dosis de otoño en medio de la infernal canícula. Los relojes dalinianos dejan de derretirse, y cuando vuelve a salir el sol disfrazado de febo, sale mucho más aseado y mucho más bonito que de ordinario, y verlo es una alegría inmensa.