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lunes, 28 de marzo de 2011

La vida es un cuento narrado por un idiota

"Life's but a walking shadow, a poor player
that struts and frets his hour upon the stage
and then is heard no more: it is a tale
told by an idiot, full of sound and fury,
signifying nothing".

William Shakespeare.



Llegué a estos versos de Macbeth por medio de la novela Firmin, de Sam Savage, una historia irónica y tierna, divertida a la vez que conmovedora, y que además es contada en primera persona por una rata que vive en una librería de viejo en la Plaza Scollay de Boston. Una novela que habla de personas románticas e inadaptadas, un poco en la misma línea que Ignatius Reilly en La conjura de los necios o Harvey Pekar en la película American Splendor o cualquier otro loser de esos que suscitan el desprecio absoluto de cualquier norteamericano medio.

El mundo de Firmin es un mundo donde todo se nos antoja viejo, marrón y a punto de romperse, y donde las personas, como las ratas, luchan por superar sus limitaciones. Así es precisamente como el protagonista de la novela idea todo tipo de estrategias para poder comunicarse con las personas, dada su incapacidad fisiológica para hablar. Claro es que acabará por desistir de este empeño, porque también Firmin, como los grandes antihéroes, se da de bruces con la realidad.

La vida, claro, es un chiste malo. La vida, per se, no tiene ni pies ni cabeza: es un lapso de tiempo que empieza para acabar, pese a lo cual, nosotros, las personas humanas, intentamos buscarle un sentido. Necesitamos buscárselo para no tener impulsos suicidas cada quince minutos. Nos parece que la vida es muy importante y no queremos resignarnos a la idea de que somos exactamente igual que una rata, que vive para sobrevivir y que muere un día, de repente, sin pena ni gloria.

Con la excepción de Firmin, claro.

jueves, 6 de enero de 2011

La chica de los recados

En mi casa están todos resfriados y por eso yo me he convertido en la chica de los recados estos últimos días.

Ayer me acerqué a comprar el pan y el periódico en bicicleta. Hacía mucho que no lo hacía y me encanta. Sobre todo, si delante de la bici llevo una cesta para meter las cosas, y si, además, hace un día buenísimo. También compré un kilo de naranjas y un rosco de reyes. Le pregunté a la chica de la panadería si se solían agotar los roscos al día siguiente, porque nosotros somos una familia de golosos y siempre nos quedamos con ganas de más. Me dijo que, normalmente, los normales se agotan y los que van rellenos de nata se quedan. Cosa curiosa. Debe de ser por eso de que la nata impide mojar el roscón en el café o en el chocolate, lo que, a mí manera de ver, es la razón de ser del rosco de reyes.

Claro que hay gustos para todo... A mí a veces me gusta hablar con las dependientas y dependientes de las tiendas porque me informan sobre las tendencias de la población o sobre los productos que reciben. Por ejemplo, ell otro día la florista me contó que las mejores margaritas eran de Holanda y los mejores claveles, de Colombia.

Después de mis compras, cogí la bicicleta y volví a casa. Me dio pena no tener más recados para hacer.

Los Reyes Magos se han portado muy bien. Me han regalado un libro de Clarice Lispector, entre otras cosas. Sus cuentos me gustan cada vez más. Cada vez me gusta más cómo usa las palabras exactas: ninguna sobra ni falta. Esta tarde he encontrado una frase, entre muchas, que me parece digna de mención:

Entender lo difícil no es mérito, pero amar lo fácil de amar es un gran paso en la escala humana.

Y otra más:

Antes de acostarse, como si apagara una vela, sopló la pequeña llama del día.

Buenas noches.

martes, 4 de enero de 2011

La pluie sans parapluie

Aquella chica era una como herida que nunca se cierra, siempre convaleciente, en cicatrización constante, y las palabras le hacían daño, lo mismo que el alcohol.

Las palabras, palabras nada más, lanzadas al vuelo, que nos hieren como diminutos dardos en la piel abierta.

De la misma manera, ella, a veces, elegía sus palabras con cuidado, palabras para salir del paso, meros signos, palabras sin consistencia que ella desplegaba para guarecerse debajo de ellas como bajo un paraguas de colores.

Esperaba estar sola para estar consigo misma, plegar el paraguas y ser ella misma.

viernes, 17 de diciembre de 2010

Que el amor no admite cuerdas reflexiones

Que el amor no admite cuerdas reflexiones...
Rubén darío.


En el amor soy incapaz de pensar con la cabeza, entre otras cosas porque no soy una persona de cabeza. Soy de corazón o de estómago, y ahora, más que nunca, soy todo sístole y diástole.

Y es que me encanta ser tu novia,
que lleves gafas de pasta;
me encanta tu voz, tu cuello, tu pelo,
que restaures mis libros viejos*;
me encantan tus besos mágicos,
y que consigas, con palabras y con sonrisas,
hacerme sentir la persona más especial del mundo.

Hoy estoy muy contenta: hace dos años que te quiero.


*La restauración de las 1080 recetas de cocina, de Simone Ortega, ha quedado maravillosamente bien...Es para estar muy orgullosas de ello.

sábado, 30 de octubre de 2010

Matar los nervios como culebras

La víbora del miedo derrotado,
mi calor y su frío.
L. García Montero.


A veces hay que intentar matar los nervios como culebras. Los nervios como pequeñas garras que nos pellizcan el estómago*.

Quiero pensar que, no obstante los nervios y no obstante los miedos, puedo superar las dificultades. Las he ido superando. Igual que cuando de pequeña mi padre me enseñó a montar en bicicleta en Francia. O como cuando en sueños salto desde trampolines altísimos hasta caer al agua negra del mar.

El secreto está en ir avanzando muy lentamente, con pasos de oruga, y con algún paso en falso, y sobre todo, sacar pecho y creer que se puede.


*El estómago es el epicentro de las emociones, yo lo veo muy claro. Al menos, así es en mi caso. Algunas se derivan al corazón, otras a la piel. Pero el grueso de las emociones queda en el estómago.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Semper aliquid novi

El viernes pasado tuve la primera clase de francés de este año.

El profesor es muy bueno, además de simpático. Me causó buenísima impresión. Nos hizo presentarnos y hablar un montón. Además, hay que añadir la ventaja de ser muy pocos en clase, con lo cual todo se hace mucho más dinámico y fluido, lo que es de agradecer en una clase de idiomas.

En una de las actividades teníamos que escribir tres adjetivos (o sintagmas adjetivales, pensé yo), que diesen cuenta de cómo nos sentíamos. Yo pensé que se refería a cómo nos sentíamos en este momento de nuestras vidas y escribí:

nerveuse
un peu perdue

ennuyée


(Claro que esa mañana no estaba yo demasiado positiva).

Pero entonces el profesor nos dijo que los adjetivos debían referirse a cómo nos sentíamos justo en ese preciso momento de empezar la clase.
Entonces escribí:

motivée
enthousiaste

amusée

Mil veces mejor.

En otra actividad teníamos que sacar tres objetos de nuestros bolsos y bolsillos, describirlos y decir por qué eran necesarios o importantes para nosotros. Yo saqué mi abono, mi libro de turno y el móvil. Estuve a punto de sacar el botecito de las pasifloras (o pastifloras), pero afortunadamente me contuve a tiempo. Con decir que mi perra sabía hacer el pino estuvo bien para el primer día de clase.

Salí de la clase con muy buen sabor de boca, con la sensación de haber aprendido y con ganas de aprender mucho más...Lo cual no está nada mal en medio de tanta clase boloñizada y aburrida.

Por el camino de vuelta a casa fui pensando en los nombres de mi compañer@s y me puse a pasar revista a las personas con nombres raros o curiosos con las que he compartido clase últimamente: Zoraida, Flavia, Odile, Azahara, y el nuevo de ese día: Enebral. Claro es que a mí me encantan los nombres raros, si no fuese por lo poco manejables que resultan a la hora de llevar puestos en la vida cotidiana...

miércoles, 22 de septiembre de 2010

¿Saldremos airosos de la vida?

"Yo lloro debajo de mi nombre..."
Alejandra Pizarnik.


La pieza de puzzle extraviada. The survival of the fittest. El querer poder hacer. El creer que no se puede. La falta de aptitud para ser parte de todo esto. Y la falta de actitud. El miedo. La indolencia. La autoestima epidérmica.

Mantenerme a mí, a la otra mí amordazada, maniatada, muda. Igual que el hombre mantiene subyudada a la naturaleza. Hacer como que la otra no existe. Pero existe. A veces se desata. Se revela y se rebela.

Querer cambiar de pensamientos como cambiar de pantalones. Querer pensar en cosas amables, revestirme con un pensamiento de amor, de amistad, de inocencia, de cielo azul. Sólo que, a veces, no se puede.

¿Saldremos airosos de la vida?

lunes, 2 de agosto de 2010

Besos mayúsculos

"Déjame recordarte como eras entonces, cuando aún no existías…"
Pablo Neruda
.



Hace dos años estaba a punto de conocerte y no lo sabía.

Pienso que es como cuando buscamos algo en la oscuridad y vamos palpando hasta casi rozarlo, hasta que de repente, sin querer, por fin lo encontramos...

(Claro es que tuvimos mucha suerte).

Entonces todavía no sabía que tenías la piel más suave del mundo.
No sabía de los millones de abrazos, de las constelaciones de lunares, de mirarte muy cerca y que se me llene la piel de cosquillas.

No sabía llorar de emoción. Ni llorar de querer mucho...

…De querer de película, de poesía, de hipérbole,
querer en negrita y en MAYÚSCULA
con besos mayúsculos y de cifras desorbitadas
con amor de círculo, de girasol, de globo aerostático, de planeta girando

de ese amor que notas adentro, así entre el estómago y el pecho, y que aprieta un poco, por ser tan enorme.

domingo, 6 de junio de 2010

Antihistamínicos

Estos calores que se han metido me descolocan un poco la cabeza....

...Es un horror que sigamos estando alérgicas y además haga un calor digno de la plena canícula. Lo único bueno es que me puedo poner el camisón de verano, o no ponerme nada. Y la alergia de por las mañana se me quita con besos antihistamínicos.

Oficialmente no es verano todavía. Antes del verano me gustaría aprobar el examen de conducir y que Manceba también lo apruebe. Que nuestro profe de la autoescuela nos invite a jamón serrano si aprobamos. Pintar camisetas. Ir a La Antigua. Ayudar a Haizea con sus preparativos de viaje, que me ponga los dientes largos, que me hable del verano canadiense y de las asociaciones de chinos gays nudistas que juegan a a la petanca los viernes.

En julio regreso a Vandalia. Mi hermano se va al país de los incas. Yo voy a hacer un curso intensivo de francés. Te dejaré a ti las orquídeas para que me las cuides. Puedes dibujarlas para quedarnos con un recuerdo suyo cuando se marchiten.

Esta tarde he estado dando vueltas otra vez a lo de escribir biografías. Estoy muy determinada a encargar que me escriban la mía cuando sea mayor (una vez leí en El País Semanal que había escritores que se dedicaban profesionalmente a escribir biografías de personas de a pie y me entusiasmó la idea) . Creo que es parte de ese horrible miedo mío al olvido. La de Haizea se la escribiré yo (me la sé al dedillo), aunque creo que habrá que recogerla en varios volúmenes, y con un glosario al final, para quienes no sepan lo que es chiribingui o tocata de figo.

Voy a desafiar el calor y me acercaré a curiosear la Feria del Libro. Quiero comprarme La felicidad de los ogros, de Daniel Pennac, para mis lecturas veraniegas...

martes, 1 de junio de 2010

Verão e amor

Pijamas de verano.
"Esto va a estar buenísimo".
Una modelo para un cuadro de Klimt.
Hablar bajito por las mañanas aunque no haya nadie.
Pensar en pintar camisetas y pintar camisetas.
Pan con Nocilla.
Aprender portugués.
¡Qué novias tan monas!
Besos analgésicos, de esos que quitan el dolor de barriga.
Canciones de verão e amor en el [espotífi].
Canciones de fiesta qué fantástica fantástica esta fiesta en el [espotífi].
El chisporroteo de cuando me miras desde muy cerca.
Ir a la filmoteca.
El país mágico de la berenjena.
Una casa con un balcón y una gata y una perra.
Un millón de besos al día; cinco millones el fin de semana.

Regalarte palabras,
ser tu red para cuando caigas,
cogerte de la mano al andar,
decirte cosas al oído,
y un largo etcétera.

sábado, 6 de febrero de 2010

The beginning of happiness

"So, this is the beginning of happiness. This is where it starts. And of course there will always be more. It never occurred to me it wasn't the beginning. It was happiness. It was the moment. Right then". The Hours.


No se es feliz, se está feliz. Para eso tenemos en español dos verbos, ser y estar, además de para liar a los guiris muchísimo. Se está feliz un poco intermitentemente, a ratos, a tardes. A muchas tardes. Hay tardenoches para recordarlas y saborearlas luego, cuando ha pasado un poco de tiempo.

Tardenoches de regalo, así como la de ayer. Sin nada que hacer. Sólo recordarnos mutuamente lo que ya sabemos. Y mirarte y notar el nudo en la garganta y el chisporroteo que me recorre el cuerpo desde la punta del pelo hasta las uñas de los pies, como si fuera la primera vez que me miras así con esos ojos brillantes y como si acabásemos de estrenar besos. Y no notar el tiempo que pasa muy deprisa. Y preparar crêpes para cenar mientras oímos a Cyndi Lauper. Y dormirnos encajadas como dos cucharas y darte besos cuando estás dormida sin que te des cuenta. Y pensar que es algo parecido a la felicidad. Y no desear nada más, en ese momento, nada más que estar contigo.

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Editado: Por fin he tenido oportunidad de comer en el archifamoso chino de la Plaza de España, restaurante encantadoramente cutre y literalmente
underground, en palabras de Haizea.
Por ser un acontecimiento de enormes proporciones en nuestras vidas, no podía menos que mencionarlo aquí, aunque sea de pasada. También hemos estado en La Paca. Y en La ópera flotante. Esta tarde, Scrabble en el Manuela y mañana, visita a los impresionistas.

domingo, 27 de diciembre de 2009

Mi amas vin multa, domagô

A veces pienso que tengo pocos amigos pero tengo una amiga que vale por diez.

Mi amiga es una amiga que apareció en mi vida en el momento clave, cuando éramos una navarrica y una andaluza (atípica) recién llegadas a la capi y más colgadas que un chorizo. Entonces comenzó la aventura de vivir juntas y aquella primavera de sol nos unió mucho.

Mi amiga tiene la sonrisa de niña chica, el flequillo corto pero lustroso, un çurrón inalienable, una personalidad arrolladora y una manera inconfundible de hablar, sosegada pero verborreica, siempre acompañada de frases hechas, términos propios, anticadencias y muchas muecas.

Cuando pienso en todos los momentos que hemos pasado juntas, me entra un poco de nostalgia. Es nostalgia dulce mezclada también un poco de tristineza así pequeñita, pensando en lo que viene.

Como es casi final de año a mí me da por pensar en estos cuatro años,
en todas las risas y todos los llantos,
todas nuestras aventuras,
las sobremesas interminables,
las conversaciones de balcón sin balcón,
el concierto de Chavela,
los chuquillos, las tilanillas y las palabras inventadas,
el piti de antes de dormir y el banco de los pitis de verano, hablando de la vida y sus designios,

y me parece que ser compis ha sido un regalo inapreciable,

y que hemos compartido tanto tanto que entre esas cuatro paredes que tengo casi la certeza de que no habrá otra igual, porque un zape no puede tener más de un zipi.

lunes, 28 de septiembre de 2009

El último helado y el perro sin nombre

Ayer fue el último helado y el fin del verano, ahora definitivamente. En el paseo marítimo un poco desierto, porque la tarde estaba desapacible.

Esta mañana han venido de la perrera a recoger al perrito que teníamos hospedado en casa. Lo encontramos perdido el viernes y ha pasado el fin de semana con nosotros, a pesar de las reticencias de Chispa. A mí se me han escapado dos lagrimones cuando lo he visto marcharse en la furgoneta del centro zoosanitario.

Mi padre me ha dado muy orgulloso un tarro de miel de caña de Nuestra Señora del Carmen, para ponérsela a las berenjenas, además de las provisiones de croquetas y pollo en salsa. Yo me voy con un poco de pena, pero también con ganas. Es la ezquinofrenia que tenemos los de provincias en Madrid.

jueves, 10 de septiembre de 2009

Resacosix en Hispania

Igual es verdad que el anís da llorera...

...O igual es que nosotras somos de llorera fácil y muy empáticas.

Anoche fue una noche completa - nos pusieron a Marta Sánchez, lloramos en frente de la Casa de América y comimos noodles en casa a la vuelta. Pero nos lo pasamos teta.

A mí también me gustaría ser pequeña como un ratón y que me llevases en un bolsillito a recorrer el mundo entero.

jueves, 6 de agosto de 2009

Lágrimas de cocodrilo

'I wish I hadn't cried so much!' said Alice, as she swam about, trying to find her way out. 'I shall be punished for it now, I suppose, by being drowned in my own tears! That WILL be a queer thing, to be sure! However, everything is queer to-day'.

Lewis Carroll, Alice's Adventures in Wonderland.


Llorar se puede llorar de muchas formas. Llorar puede ser un ligero sollozo o puede ser como desbordarse un pantano, ese llanto inconsolable que siempre va acompañado de muchos mocos y que parece no acabarse nunca.

Hay quien llora como los cocodrilos o como las magdalenas. Dicen las fuentes que los muñecos de nieve lloran carámbanos. Es poético decir que las nubes lloran. Los muy golosos querríamos llorar agua dulce.

Se puede llorar de pena, o de rabia, de dolor, de miedo o de impotencia. Yo a veces lloro viendo series un poco pasadas, o cuando me entero de que la gente abandona a sus animales en verano. Se puede llorar del único pimiento del padrón que pica. O llorar de cebolla. E incluso Haizea ha llegado a llorar de ajo.

También soy muy dada a llorar de empatía, a veces no lo puedo evitar. Pero nunca he sabido llorar emoción, porque a mí más que llorar se me pone un nudo en la garganta o me empieza a temblar el cuerpo. Sí he llorado de risa, muchas veces, y esas son mis lágrimas favoritas.

Se puede llorar de tristineza, o llorar no se sabe muy bien por qué. A mí me gusta imaginarme que acabo sumergida en mi piscina de lágrimas en la que yo voy nadando a la deriva, dispuesta a toparme con las más maravillosas criaturas jamás imaginadas...

Ah. Y los camellos también lloran.

domingo, 31 de mayo de 2009

Mi palabra favorita

No seré la primera en hablar del tema, pero me apetecía, aun así, escribir un post sobre mi palabra favorita del español.

Por si a alguien le apetece votar la suya, puede hacerlo en la página web que ha creado ad hoc el Instituto Cervantes.

A mí me ha costado mucho decidirme por una y he dudado muchísimo...

...Me gusta encartar, porque es una palabra que sólo decimos en Andalucía pero que es tan expresiva y viene tan a mano, y es tan de improvisar, de dejarse llevar,
y lapislázuli, porque suena maravillosamente bien, a piedra preciosa,
y metabocadillo, damosa o tilanilla, por neologismos pencoitzitrianos,
y esdrújula, por metalingüística y por esdrújula.

Y también son super favoritas tentempié, antaño y nenúfar...

...Y sombrilla, alféizar, descuajeringarse, juanete, barrunto, desquiciar, azahar, cochambre, menester, atroz, párpado, quizá, senectud, antojo, algazara, libélula y noluntad.

A punto he estado de votar albricias, muy cervantina y muy del Siglo de Oro...¡Cómo olvidar ese despertar a la lucidez de don Quijote! "Dadme albricias, buenos señores, de que ya yo no soy don Quijote de la Mancha, sino Alonso Quijano".

...Pero finalmente, este año he decidido quedarme con la palabra malandrín, que llevo tiempo con las ganas...El año que viene a lo mejor sí que será albricias, porque me quedaré también con las ganas.

jueves, 4 de diciembre de 2008

Luna congelada

Con esta soledad
alevosa
tranquila
con esta soledad
de sagradas goteras
de lejanos aullidos
de monstruos de silencio
de recuerdos al firme
de luna congelada
de noche para otros
de ojos bien abiertos

con esta soledad
inservible
vacía

se puede algunas veces
entender
el amor.

Mario Benedetti.


...Yo creo que en el fondo también quiero que me quieran. Siempre lo he querido, porque además tengo la mala suerte de no saber vivir para mí, vivo para las personas, por las personas, las personas que importan.


Hoy hace mucho frío y necesito que me quieran a lo bestia, con un amor perfecto como un pretérito indefinido, perfecto como un círculo. Un amor de los que hacen cosquillas y parecen que te van a estallar un poco en el pecho, por ser tan desmesuradamente grandes. Hoy querría que me pegasen besos en el cuello, a modo de sellos, sentir cerca la otra piel, suave como pétalos; compartir la soledad con alguien, que la soledad fuese menos pesada, más llevadera siendo repartida entre dos...

martes, 28 de octubre de 2008

Un mundo feliz

La lluvia, además de incómoda, es sumamente triste. La lluvia, y los días cortos, el frío, ver como todo va cayendo - las hojas, la luvia, el pelo, los dientes. Con lo bien que se está en verano, estando una morena, luciendo palmito, con un sol que raja las piedras.

Hoy comentábamos en mi clase de tradición clásica como las personas no podemos llegar a ser completamente felices. Salió todo a colación a raíz de Un mundo feliz, de Aldous Huxley, (y éste salió por Homero, y éste por Ernesto Sábato, y éste ya no sé). Pero decía mi profesora que lo que nos diferencia de los animales, aparte del pulgar oponible y de la capacidad de raciocinio (cuestionable en muchos humanos, pero bueno) es que tenemos conciencia de nosotros mismos. Tenemos conciencia de que somos yogures, con fecha de caducidad, de que somos perecederos. No somos como los animales, que no tienen conciencia de su propia existencia, que viven en un perpetuo presente. En el mundo de Aldous Huxley eso no pasaba, porque las personas eran lo más parecido a los animales en ese sentido, porque era un mundo automatizado, deshumanizado, porque en cualquier caso todo se arreglaba con unos gramos de soma...

...Claro que yo no sé si querría ser feliz a ese precio, el precio de la falta de libertad, de libertad para decidir lo que se hace de mi propia vida. Y de todas formas, yo creo, como Clarissa Vaughn en Las horas, que la felicidad es un estado intermitente, son momentos, se está feliz, no se es feliz (y viva el se impersonal de nuestra lengua).

La falta de luz yo creo que agudiza la paranoia. A mí me la agudiza un tanto, me hace no distinguir lo que es real y lo que no, me hace ver la realidad un tanto distorsionada, en plan Ally McBeal, me hace imaginarme cosas feas a veces, aunque luego se me pase en seguida.

Y en cualquier caso está la comida, solaz para el espíritu. La comida y la bebida es para mi gusto de lo mejor que hay en esta vida. Qué ganas de tomarme ahora una fondue de queso, o unos hojaldres de Guarromán, o cualquier comida sustanciosa e hipercalórica.

martes, 26 de agosto de 2008

La balsa de piedra

Llegado el fin del mundo, miraremos a la última hormiga con el dolorido silencio de quien sabe que se despide para siempre. J. Saramago.

Otra vez tengo un nuevo escrito favorito: el portugués José Saramago.

Como dijo Sofía Mazagatos en su archiconocida pifia mental de El Informal, "le sigo hace tiempo, aunque nunca he tenido la suerte de leer nada de él". Ella lo dijo de Vargas Llosa, y yo lo digo de Saramago. Hacía tiempo que lo tenía en mi lista de próximas leturas, pero no me había puesto en serio con él hasta hace un par de semanas, cuando pillé por banda La balsa de piedra.

Y qué sorpresa me he llevado. Qué pedazo de novela, qué magistralmente escrita. Es muy difícil hoy en día toparse con algo innovador, algo original, sobre todo cuando hay siglos de novela a nuestras espaldas, y ya habido Cervantes, Dostoievski, Joyce y gente por el estilo...Pero no, la novela de José Saramago derrocha originalidad, desde el estilo con que está escrita hasta los recursos narrativos y el mismo tema del libro: la Península Ibérica que se separa de Europa a causa de una raja que se abre en los Prineos y es condenada a flotar a la deriva por el Atlántico, como una auténtica balsa de piedra.

Con su dominio de la novela, con su perfectamente articulada trama (o tramas) y con su inigualable estilo, Saramago hace verosímil lo increíble e incluso lo absurdo, como ya lo haría Cervantes a su manera, porque como dice uno de los protanistas en la novela, "todo esto sería absurdo si no estuviera ocurriendo".

La novela es todo un portento de narración, una narración viva y ágil, aunque al principio pueda sugerir lo contrario. Con sus párrafos largos, sin puntos y aparte, sin guiones, sin comillas, sin diálogos al uso, parece un hueso duro de roer. Para mí estupendo, pero no es así. Detrás de esa verborrea aparente, la narración es pura agilidad, muchas veces oraciones simples, una yuxtaposición tras otra, con un uso abundante del presente y con un estilo directo más directo que nunca, todo lo cual da al estilo una viveza y una proximidad enormes...

...Por no mencionar la maestría con que están trazadas las acciones, los personajes y las tramas que se cruzan y entrecruzan constantemente. Y las maravillosas digresiones que el autor mete allí donde pilla, yéndose por los cerros de Úbeda y más, y las múltiples metáforas, los guiños metalingüísticos, las alusiones a obras literarias, a refranes y a frases hechas, lo cual hace siempre la delicia de la lectora. La amplificatio llevada a la perfección, que diría la poética de Longino.

En conclusión, me quito el sombrero con Sara Mago, como diría Esperanza Aguirre (lo de quitarse el sombrero no, lo de la escritora Sara Mago). Dese hoy seré su fiel lectora y devoraré todos sus libros, incluido el que viene: El viaje del elefante.

lunes, 9 de junio de 2008

Man in the dark

Paul Auster viene a Ámsterdam y yo voy a ir a verlo.

Mañana estará en una librería de Leidsestraat firmando ejemplares de su nuevo libro: Man in the dark.

He leído críticas en Internet sobre esta su nueva novela y parece que a Auster le ha dado por experimentar con nuevos temas y nuevos recursos narrativos (la guerra de Iraq, una historia que transcurre en una sola noche) y el resultado es una novela bastante diferente a las anteriores, más oscura, con menos acción, pero que está creando mucha expectación entre los lectores.

No sé si me gustará tanto como las otras (supongo que mejor que Leviatán ninguna), pero es Paul Auster, para mí el más genial y original novelista del momento, y es mi oportunidad de verlo en persona...

...Así que mañana por la mañana me compraré el nuevo libro y estaré allí lista aguardando su llegada.

Editado: Al final, mi libro firmado, y yo tuve la oportunidad de ver a Paul Auster en vivo y en directo (dos veces, ademas, porque me encontre antes con el en otra libreria). Y la verdad, muy campechano y muy majete. Yo llevaba un rato ensayando mi frase para decirsela cuando lo viera (you're an amazing writer), pero luego me eche atras, como siempre. ¡Y menos mal!