jueves, 1 de junio de 2017

Podría seguir enumerando

Podría seguir enumerando cosas que me han cambiado la vida, aunque sin duda seguirían las "pinzas supletorias" para pendientes en el número 1. Es lo que me ha permitido llevar pendientes de cafeteras, de berenjenas, de papayas, de pimientos, e incluso de cosas discretas.

Podría seguir, porque la vida sigue y pasa rápido. Y como solo quiero pensar en las cosas buenas, obviaré las malas.

Me centraré en que mi padre está mejor,  con los cambios que ha experimentado en su vida, y que hemos experimentado todos, pero más estable emocionalmente, más contento y, por tanto, mejor.

El tiempo pasa muy rápido. Ya hemos estado en Nápoles (y en Pompeya, y en Herculano). Podría incluir en mi siempre creciente lista la visita al museo arqueológico de Nápoles, porque el mosaico de  Darío y Alejandro en la batalla de Isos se acercó bastante al síndrome Stendhal, y desde luego, deja atrás cualquier otra experiencia museística y artística de mi vida.

También hemos ido a Londres, y a Berlín (mi ciudad favorita del mundo mundial, sin contar mi siempre amada Lisboa). En abril fuimos al concierto de Julieta Venegas y en San Isidro fuimos a un concierto gratuito de Javiera Mena.  Además de eso, he retomado viejos "hobbits", como jugar al tenis, y he dado un paso más al vegetarianismo y a la vida sin plástico.

Próximamente, serán las vacaciones; la Carrera de la Diversidad y el Orgullo, las fiestas de La Paloma, Málaga y la playa, y quizá una visita a Lisboa a final de verano. Y unas noches de acampada en las Islas Cíes con La Pena.

Pero lo mejor de lo mejor es que ya tenemos una fecha para pedir cita para casarnos...Muy pronto.

miércoles, 15 de febrero de 2017

List of things that changed my life...


Por escricto orden cronológico...

1. Las  novelas de Jane Austen
2. La Chispa
3. Una familia pena
4. El rollo bollo
5. Las horas
6. Verano en Oregon
7. El banco en el parque de los pitis de verano

8. Madrid, early years
9. La novia
10. Un abrigo de verdad

11. El primer horno
12. El libro de cocina de Yotam Ottolenghi
13. La "pinza supletoria" para adaptar cualquier pendiente que cuelga a mi oreja alérgica.
14. La tienda Etsy
15. El segundo horno
16. Lisboa
17. Krav maga 
18. Mi injerto encía
19. Tener una familia pena, siempre


Pero, sobre todo, la "pinza supletoria". ¡Qué haría yo, si no, con lo chuchu que soy, y sin poder llevar pendientes!

Continuará....


miércoles, 1 de febrero de 2017

Un miércoles por la tarde

El pasado miércoles yo  andaba más "desquehacerada" de lo habitual, y todavía no estaba confinada al silencio cartujo y a los purés como esta semana (nada grave, pero estoy recuperándome después de la tan esperada cirugía de encía, el "famoso" injerto que llevo posponiendo ocho años, desde que volví de mi Erasmus).

Así que, aprovechando la tarde libre, fui a una conferencia sobre el Holocausto que organizaban el Centro Sefarad y la Comunidad Judía de Madrid. La conferencia se dividía en dos partes: en primer lugar, una reflexión sobre Shoa y antisemitismo (tan importante hoy en día, porque, cosa increíble, todos los días hay noticias de gente que niega el Holocausto o su carácter de genocidio del pueblo judío); en segundo lugar, el testimonio de primera mano de Anette Cabelli, una superviviente de Auschwitz. En una mezcla de ladino, francés y español, esta valiente mujer narró sus experiencias desde su deportación en Salónica, Grecia (donde vivía una importante comunidad judía sefardí) hasta su salida del campo de exterminio.

Escuchar a Anette Cabelli fue estremecedor (creo que todos los asistentes tuvimo un nudo en la graganta durante los noventa minutos que duró la intervención) y por eso mismo, necesario. Igual de necesario que leer a Primo Levi, otro superviviente del Holocausto. Ella misma señaló la importancia de no olvidar, motivo por el que aseguró que continuaría dando conferencias hasta que el cuerpo le aguantase (y tiene más de noventa años). Sin duda, valió muchísimo la pena asistir, tanto más cuanto que, ya en pleno siglo XXI, no habrá muchas más oportunidades de oír de primera mano a ningún superviviente del Holocausto.


miércoles, 18 de enero de 2017

Pasa el tiempo

Van pasando los días, y ya, de vuelta en Madrid, parece que queda muy lejos Lisboa. Pero no por eso la echamos menos de menos (valga la redundancia). Recuerdo los últimos días en Lisboa, en junio, en pleno mes de las fiestas: superada la diarrea, nos lanzamos a las calles: la playa, los conciertos gratis en la Praça do Comércio y en el castillo, el arraial en la Mouraria, las tardes en los parques, los cafezinhos en el Jardim da Estrela, las últimas cenas con amigos, la excursión al palacio de Mafra y las últimas grandes comidas... ¡Adiós al arroz de tamboril, al bitoque, al polvo a lagareiro y a las bifanas!

Qué extraño el último día, cuando nos acompañaron nuestros amigos a Santa Apolónia y les dijimos adiós desde dentro del tren, como en las películas.

Después el verano, el mes de agosto en Madrid con la amiguita Itzi y su señora, la visita de los amigos portugueses, las fiestas de la Paloma, los días extenuantes pintando la casa, el viaje a La Palma...

Después el otoño, y las cosas nuevas que siempre trae, como mi nuevo gran hobbit: practicar krav maga. He descubierto que pocas cosas me ponen de tan buen humor y me dan un subidón tal que pasar 90 minutos en la clase corriendo, saltando, tirándome al suelo, dando patadas y puñetazos y demás. Mi próximo objetivo: el primer cinturón.

Además, en noviembre hicimos otra visita a Lisboa, y aprobé mi examen de portugués de C1.

Después el invierno, siempre largo, siempre tedioso, y a veces triste, sobre todo ahora que casi no quedan amigos en Madrid... Pero es parte del "devenir incesante" que es la vida, que diría la pena Itzi. Los Reyes se portan siempre bien. Novia me ha regalado un Atlas de Madrid, el DVD de Carol, una mantequillera (con una mantequilla dentro, claro), una máquina de hacer pasta y un llavero con forma de cerdito (mi animal favorito, después de la ardilla, el zorro, la cabra y el burro).

Además, hemos comprado un horno "de verdad", como personas mayores. Y novia y yo hemos añadido nuevas aportaciones a la decoración de casa, que era ideal hasta que se ha vuelto a inundar el cuarto de estar por culpa de la vecina.

Después, siempre vendrá la primavera y haremos nuestro viaje a Nápoles, e iremos a visitar a la pena Itzi, y a todos los amigos emigrados en Londres. Y después, mejor todavía, el verano.






miércoles, 18 de mayo de 2016

Coisas por fazer

En este tiempo aquí, creo que me ha cundido bastante el tiempo y parece que llevo aquí muchísimo más tiempo del que he estado. Me he impregnado de Lisboa, como si hubiese estado macerándome en la ciudad, descubriendo rincones secretos y probando sensacions diferentes. Y casi he hecho todas las cosas que todo "alfacinha" debe hacer....

Es mayo y ya he comido petingas, y sardinhas, ¡claro!
Y he probado el arroz de cabidela.
He comido cozido à portuguesa y bacalhau à minhota; bochechas de porco y carne à alentejana; ovos moles, mousse de chocolate y trouxas, y los mejores pasteles de nata de 2016.

He ido a un curso de escrita criativa y he escrito cuentos.

He visto delfines en Setúbal.
He ido a la playa en Tróia
He conducido por la Serra da Arrábida.
He viajado por el Alentejo otra vez.

He bebido bastantes ginginhas e muchas imperiais.
He visto el Tajo al atardecer muchas veces....

He ido a la feira do livro de Lisboa.
He hecho nuevos amigos.

He leído a Eça de Queiroz, Saramago, Mia Couto, Tabucchi, Sophia de Mello...
He ido a conciertos de Deolinda, y de Ana Moura, ¡y de graça!

 Hasta he comido en el Cantinho Avillez. 


No obstante, faltan muchas cosas... ¡Qué pena que el día no tenga más horas!

domingo, 1 de mayo de 2016

viernes, 8 de abril de 2016

A cidade quase perfeita



Ou se calhar é.

Lisboa é muito especial, mesmo tão  especial que nem toda gente está em condições de a amar.  É quase perfeita, porque não existe na vida nada absolutamente perfeito. 

Sempre há algum recanto por descobrir, alguma viela que nos leva a nenhures. Há sempre as praças, há as vistas espantosas (na aceção portuguesa do termo), há mil coisas para fazer e pouco tempo para as fazer. E eu podia falar sem parar sobre todas essas coisas e mesmo assim não podia explicar isto que é inexplicável.

Apenas passaram uns meses aqui, mas parece como se tivessem passado anos. E nesse tempo descobri que a nossa relação com as cidades é bastante semelhante ao amor. No início há cidades que nos encantam e nos tornam loucos, tal como ocorre quando namoramos com alguém. Depois de alguns meses, a ebriedade da novidade se apaga, porque é efímera, porque é um estado alterado da nossa condição, e é entonces quando sabemos se realmente existe essa ligação mágica com a pessoa ou com a cidade, essa ligação que nos faz pensar que queremos estar nela e com ela para sempre ou pelo menos por muito tempo...



Eu sei que estou apaixonada por Lisboa, exatamente igual que se Lisboa fosse uma pessoa. E estou bastante certa que vou casar com ela, desde que ela queira casar comigo.

martes, 5 de abril de 2016

Trilha sonora de Lisboa

Eu sempre imagino a minha vida com trilha sonora e eis aqui isto que está a soar neste momento...


De Deolinda a Ana Moura, da música pimba às canções de Marco Paulo, de Rodrigo Leão a Carlos Paredes, de Cesária Évora a Adriana Calcanhotto, sem esquecer a música caboverdiana e o forró, nem as grandes fadistas de agora e sempre... Tudo isso e muito mas cabe nesta lista sembre aberta a novidades.

lunes, 15 de junio de 2015

Pantha Rei

Del pas, pasa, pan al yogur con avena y pasas hay un trecho.

Yo llevaba tiempo diciendo que me apetecería hacerme un tatuaje. Como yo soy una persona del tipo "verbal", más que visual, me parecía interesante la posibilidad de tatuarme una frase que me represente... Quizá algo escrito en griego, como:

a Ítaca debes el maravilloso viaje,

o a lo mejor una frase del Libro del desasosiego, de Fernando Pessoa, que además es mi tocayo de primer apellido:

Minha alma é uma orquestra oculta; não sei que instrumentos tange e range, cordas e harpas, tímbales e tambores, dentro de mim. Só me conheço como sinfonia.

Pero bien pensado, por qué no, podría ser simplemente eso: pantha rei. Por que Novia tiene razón. Una frase me representa ahora, pero cambio constantemente e incluso una frase de mi amado Quijote podría llegar a quedarse obsoleta.

La chica de pas, pasa, pan y lio, lieis, liei es la chica que escribe, pero no lo es.


miércoles, 11 de marzo de 2015

Un devenir incesante

Como dijo Haizea una vez, en el parque de atracciones, la vida es un devenir incesante...

Todo sigue su paso. Yo escribo poco. Hago greguerías, escribo historias, pero no las publico, o las publico en otros sitios. Escribo mucho por trabajo, pero escribo poco para dejar fluir lo que pienso, y pienso ahora que debería hacerlo más. En fin, escribo poco para mí.

Todo sigue más o menos igual. Mi padre está estable; bueno, un poco mejor, pero con altibajos.

Ahora soy "freelance" y hago tres o cuatro trabajos: clases, revista y materiales didácticos.
Y como, en mayor medida, es teletrabajo, voy y vengo a Vandalia y paso temporadas allí, con mis padres.

Pasan cosas que no entiendo.

Parece que muchos amigos viven fuera o están lejos. Echamos de menos a los amigos y parece que nos falta algo. Madrid no es perfecto así. ¿Quizá es el momento de irnos temporalmente nosotras también? Pensando en eso, planeamos una estancia larga en Lisboa. ¡Qué bonito será!

Llegará la primavera y estrenaremos la mochila de picnic, haremos excursiones, vendrá La Pena, celebraremos los cumples, haré torrijas en Semana Santa y jugaremos al Carcassonne.

Mientras tanto, ya programamos el viaje a Brasil y Argentina... ¡Qué bonito será!

jueves, 18 de septiembre de 2014

#10 book challenge

Como no me gusta el Caralibro, he aceptado el reto de Eloísa (también llamada Garlochí, entre otros), de mojarme y escribir los 10 libros que más huella me han dejado o que más me han gustado hasta la fecha.


Van del 1 al 10, pero, al igual que dijo Eloísa, no significa que sea ese el orden:

1. La conjura de los necios, de John Kennedy Toole.
2. El Quijote, de Miguel de Cervantes.
3. Las horas, de Michael Cunningham.
4. La Odisea, de ¿Homero?
5. Las aventuras de Alicia en el País de las Maravillas, de Lewis Carroll. 
6. A jangada de pedra, de Jose Saramago.
7. Ficciones, de Jorge Luis Borges.
8. Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez.
9. Madame Bovary, de Gustave Flaubert.
10. El diez es un poco difícil, así que lo comparto entre dos libros que he leído más recientemente (en los últimos dos años) y que me han encantado, aunque son muy diferentes e igual de ingleses: Expiación, de Ian McEwan, y La guía del autoestopista galáctico, de Douglas Adams. 


Muchos meses han pasado

Varios meses han pasado...

...Ahora, más tranquila. Con un cambio de trabajo, que me aleja de los trastornos estomacales (en mi casi, psicosomáticos siempre), y de los granos en la barbilla. Con un cambio de aires, de muebles, de platos, de decoración.

Ahora mi padre está un poco mejor; en parte gracias a que mi padre se cayera de la bicicleta y se rompiera la pierna, lo que hizo que me padre se sintiera autosuficiente y útil, a pesar de que la situación era patética y surrealista a la par: un casi ciego ayudando a una cojitranca a hacer las cosas básicas de la vida cotidiana.  Ahora, después del verano, los dos están casi bien; entendiendo por bien todo lo mejor que una persona está después de un cáncer con muchas secuelas.

Yo voy y vengo: temporadas en Madrid y temporadas en Vandalia. Pero todo está bien, todo está tranquilo.

 Mientras tanto, muchas cosas han pasado:

1. El gran viaje por Israel con couchsurfing, y todo lo maravilloso que me ha hecho descubrir en mi vida, desde música hasta historia, pasando por lengua, historias (que no es lo mismo que historias), cine y cocina (con el gran libro de cocina de Yotam Ottolengui, que recomiendo a todo el mundo).

2. El gran proyétor, que nos ha hecho más adictas a pelis y series. Nos estrenamos con La casa de las dagas voladoras, y después de exprimir a tope la gran ubre y series.ly mediante, hemos visto Downton Abbey, Orphan Black, Hijos del Tercer Reich, Twin Peaks, Orange is the new black, The Honourable Woman y Médico de Familia*.

3.El horno portátil, una inigualable adquisición, via Amazon, para hacer pastela, pizzas artesanas, bizcocho de algarroba y otras delicias mediterráneas.

4.Un curso de cocina, concretamente de arroces...Y el próximo que está por venir.

5.La gran revelación de los podcasts, que escucho todo el día, en el ordenador y en el teléfono...Podcasts en inglés, en francés, en portugués y, claro, en español. ¡Qué haría yo ahora sin poder oír esas maravillas, como La milana bonita, Oh TV o Podcinema!

6.El gran libro sobre la Historia de Roma, apasionante de principio a fin.

7.El viaje a París con Margarita.

8.Una joya de curso de griego moderno, perfectamente montado en Moodle, y absolutamente gratuito, que espero hacer muy pronto, en krypos.org.

9.La cama de matrimonio bollo, que ha sustituido a la cama de 90: una auténtica boda.

10. El viaje a Canadá con la pena Haizea, y a la Nueva York, con la Paula, sin olvidar la gran parada en las cataratas del Niágara, célebre por ser el escenario más kitsch del planeta entero y que acumula, en una sola calle al pie de las cascadas, una noria, un King Kong gigante de plástico, un león de la metro, varios apriscos fastfood, un trenecito, dos pasajes del terror y un gran casino (donde, por cierto, Haizea va a lucrarse en tanto que degusta un zumo de tomate, 100% de gorra).

11. El gran programa de Radio 3, La curiosidad mató al gato, con uno de mis ídolos: Carlos Areces

12. Por supuesto, la novia :)


*Es broma.

sábado, 8 de febrero de 2014

La vida es lo que ocurre mientras haces otros planes...

... Es lo que pensé ayer. Y se lo propuse como tema de debate a mis estudiantes en clase.

Es lo que decía John Lennon: "Life is what happens while you are busy making other plans". Y es cierto, más para unos que para otros.

Yo me pregunto si no me estoy perdiendo un poco de la vida, pero no sé vivir sin grandes objetivos: objetivos profesionales, objetivos en mi vida personal, objetivos de pareja, objetivos de la casa... Este año debería haber cambiado un poco mi perspectiva, y por eso me sorprende, pero supongo que es difícil.

El fin de semana pasada fue muy guay, fue casi perfecto*. El lunes otra vez fue gris. Me vino esa sensación que no me deja tranquila. Las dudas y la pena. Abrí los ojos. Novia se había ido hace rato. Vi el cielo gris y pensé en la muerte. Había vuelto a soñar que la Chispa estaba conmigo. Prácticamente sueño con ella casi todos los días. Despertarse es ver que ya no estará nunca más. Eso me lleva a pensar que mi padre está enfermo y deprimido, con su pensión de invalidez recién estrenada, con mi madre en casa entregada a su cuidado. Un padre que me cuidaba y me protegía (a veces, demasiado) del mundo ya no es ese padre: es un padre al que hay que cuidar, consolar, llevar de la mano, proteger, que se encoge y se hace pequeño. Una no es una niña, sino que es mayor: toma decisiones, cuida a sus padres y tiene que preocuparse en llenar sus vacíos y reajustar sus objetivos y pilares.

Eso me lleva a pensar también en mi amiga Marga, y en sus desgracias, y, por ende, en que nuestros padres mueren, en que nos quedan cuatro telediarios, y eso me lleva a su vez al tedio de la vida cotidiana, a mis dudas, a mis vacíos, a cómo llenarlos, a si de verdad son vacíos que se puedan llenar en plan refill, o tengo que cambiar mi modus vivendi y mi modus pensandi. 

En la vida voy consiguiendo cosas, muchas cosas, que me van dando satisfacciones fugaces y me llevan a seguir avanzando, ¿pero eso es todo? Igual que a los diecisiete, cuando yo solo empollaba, y sacaba matrículas de honor, que me llenaban de satisfacción, y me hacían sentir realizada, pero era una satisfacción como vapor: después estaba yo, una adolescente amargada, armarizada, incomprendida, melancólica y, para más inri, granosa.

Pero no quiero volver a los diecisiete, después de haber vivido un siglo. ¿Eso es todo?

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*El viernes por la mañana recibí una llamada de la editorial de Londres. Me decían que querían contar conmigo como redactora en una de sus revistas. No cabía en mí de alegría. Es el trabajo soñado, y me abre miles de horizontes y perspectivas, y me da ganas de moverme y hacer cosas (cosa que yo hago de cualquier manera, por otra parte). Después, al salir de trabajar, me encontré con mi tío Santiago y mi prima. Iban a la tienda/santuario de juegos de mesa, y los acompañé. Mi tío me regaló una ampliación del Dixit y otra del Carcassone. Yo, tan freak, no cabía en mi de gozo. Por la noche fui a hacer un intercambio de conversación y luego tuve un rato con Manceba en el gran bar de Antonio.... El sábado trabajé. Y el domingo fui a comer arroz caldoso con mi tío, con la sempiterno "carné de gorrón", e incluso tuve la oportunidad de ver a mi tía Carmen, lo que me dio mucha alegría.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Sois hermanas, ¿no?

Queda poco más de un mes, pero es igual. Hace cinco años que te quiero, y eso es suficiente para estar contenta, aunque se me olvida muchas veces.

Han pasado tantas cosas malas este último año, tantas enfermedades y tantas muertes, tanto estrés, tanta pérdida del sentido...Nuestra vida ha cambiado un poco.

Hace cinco años no imaginábamos todo lo que iba a pasar: las cosas malas y las buenas.  Mucho menos hace ocho años, cuando yo venía a llevarme la vida por delante, como decía Gil de Biedma. Tú te has apenado y yo me he achorretado (que no enchorretado). Incluso tengo un jersey negro de cuello vuelto. Este año yo he descubierto que la vida puede ser muy horrible y que la muerte está atornillada a la vida. Antes no lo sabía. Eso debería ayudarme a intentar vivir más el momento, pero para mí es siempre difícil.

Pero tú estás en todas partes, para recordarme que la vida es bonita, para recordarme que el día es largo pero no importa porque al final me dormiré abrazada a ti, con la nariz pegada a la playa del cuello.

Esta tarde me pondré tu bufanda artesana de punto que huele a ti y me acordaré de ti cuando vaya a trabajar; te quitaré mentalmente la ropa mientras voy en el autobús, y luego pensaré en el menú del fin de semana, en los viajes lejos, en hacerte regalos muyos para disfrute conjunto...

Yo no soy grande ni bonita. Solo soy buena, soy inquieta y curiosa, no feúcha, pero muy normalilla, malencónica a veces, muy pena, control freak, y empollona. Pero tú me recuerdas que soy enorme: tú me haces grande y bonita.

Me da igual que seas madrileña y arquitecta. Preferiría que fueses maestra, veterinaria, pianista, profesora de latín y esas profesiones fetiche que una tiene. No voy a enriquecerme lingüísticamente contigo. Pero hemos llegado hasta aquí, y me parece muy bien que seas arquitecta mientras tú y yo seamos el centro de nuestro universo. Las axonométricas y todo lo demás son solo satélites girando.

Tú eres mi persona favorita.

lunes, 30 de septiembre de 2013

Hoy voy a tomarme una pasti

Necesitamos algo de vida para poder encarar la muerte.

Pienso que la enfermedad de mi padre ha marcado un antes y un después de mi vida. Pensaba que nada podía ser peor, pero al fin y al cabo, ha salido mejor de lo que pronosticaron los médicos. Mi padre sigue viviendo y poco a poco mejora. Probablemente no volverá a trabajar, no volverá a conducir ni a leer grandes libros, pero, al menos por ahora, puede llevar una vida autónoma y disfrutar de pequeños placeres de la vida.

Pero hoy solo veo dolor y sufrimiento por todas partes: personas que queremos y que mueren. Pienso en los que se han ido este año y el dolor que su pérdida ha causado, en mí o en las personas que quiero: la Chispa, el abuelo, Juan.

Y ahora Rafa.

Es el padre de Marga, una de mis amigas de la infancia, y también colega y buen amigo de mis padres y una persona maravillosa y especial. Lo conozco desde que tengo uso de razón y he pasado horas y horas en su casa, en verano y en invierno y ahora está muriéndose en el hospital. No puedo evitar pensar en él todos los minutos del día y en cuánto sufrimiento podemos soportar.

Vemos a nuestros padres enfermar y morir, y a nuestros mejores amigos enfermando y muriéndose y pienso que no hay alegrías por ningún sitio. Pienso siempre que la vida es horriblemente injusta, pero ahora más todavía. Y es verdad que otras cosas se pueden solucionar, pero no podemos arreglar una muerte. Solo podemos intentar superarla y seguir viviendo. Esperar que el tiempo pase, y nunca pasará suficiente tiempo.




lunes, 2 de septiembre de 2013

Empezar

Últimamente tengo nervios en la barriga.

Hay día que no. Y hay días que sí. Hay días en que me duele un poco la nostalgia, y no hago más que pensar en cómo era todo antes. Quiero hacerme muy pequeña, o desconectarme temporalmente, y volver a conectarme más adelante. 

Otros días pienso en las pequeñas metas: nuestros pequeños grandes proyectos.

Si consigo un teletrabajo verdadero, podré hacer lo que quiera. Podré volver a Málaga, vivir cerca de mis padres, ir a ver a mi padre todos los días y dar un paseo con él. Podré ir a Canadá, si quiero. Y aún me sobrará dinero para hacer otro viaje soñado: a Argentina, Chile y Brasil, a lo mejor. O a Grecia. O a Islandia.

O pienso en los pequeños pequeños proyectos. Novia los ha escrito en una lista, que hemos pegado en la nevera, en medio de un horror vacui de recetas, postits, fotos y otras cosas:

Vivir juntas, y no casi juntas.
Ir a buscar a Brincadeira (a lo mejor)
Hacer un cineforum en casa
Comprar un proyector en segundamano.es (a lo mejor)
Ir de excursión a la sierra
Hacer un jersey de punto
Volver a hacer CouchSurfing
Leer toda la serie de la Guía del autoestopista galáctico

Dentro de cuatro meses volveré y tacharé algunas cosas. 

lunes, 29 de julio de 2013

Analepsis y prolepsis

Hay que contenerse para no llorar en metros, trenes, autobuses y otros lugares públicos.

Pero la verdad es que tengo ganas de llorar. Tengo ganas de desaparecer, o de hacerme muy pequeña, de dar un salto en el tiempo y volver a tener tal vez cinco o seis años. Me veo a mí jugando con mi padre, veo a mi madre contándonos cuentos imposibles a la hora de comer, y me veo a mí, yendo a la playa en verano, comiendo helados o jugando a juegos acuáticos bestias con mi hermano. Y me gustaría volver a ese momento, aunque solo fuese para pensar que no hay nada malo, que  no hay nadie enfermo, que no se ha muerto todavía ningún ser querido, y que ni siquiera tengo la noción exacta de que todos nos morimos.

Hoy no quiero ser mayor. No quiero tomar decisiones*. No quiero pensar en mi futuro. No quiero pensar. No me gusta ser mayor.

Cuando sabemos que somos yogures con fecha de caducidad (o consumo preferente) todo cambia. Es la gran tragedia del ser humano y una de las cosas que nos diferencia completamente de otros animales. La muerte está atornillada a a la vida, y vivir es un viaje en paracaídas. Y eso no es una greguería. Eso lo dijo un poeta chileno. Morirse es tan fácil y todo el mundo muere a nuestro alrededor.

Cuando tenía seis años no sabía que la vida también era un poco de sufrimiento. No pensaba que yo tendría que cuidar de mi padre, que tendría que darle la mano al andar por la calle, llevarlo en coche a los sitios, prepararle medicinas o leerle historias a él. No imaginaba ni imagino que seguramente será peor. Que nuestros padres también se hacen mayores y mueren y que nosotros tenemos que buscar la manera para poder olvidar la muerte, la nostalgia y la soledad y poder hacer frente al mundo. Somos solos y somos perecederos, y eso explica todo lo que hacemos. Por eso tenemos hijos, tomamos responsabilidades, nos ennoviamos y nos casamos, nos drogamos, tenemos relaciones sexuales o buscamos placeres simples en las cosas más simples.

Yo llegué sin saber que los seres que queremos se van y no vuelven. Que nos ponemos enfermos. Que sufrimos por los que sufren. Que la vida pasa y cambia y que no podemos volver al pasado. Que somos adultos. Que nunca será exactamente como antes.

* Hoy he decidido rechazar un trabajo en Oporto. Pienso que no habrá otra oportunidad. Y Oporto es una ciudad donde desde hace años tengo muchas ganas de vivir. 

lunes, 22 de julio de 2013

A lo hecho, pecho

El fin de semana es como una alucinación. Pasan los efectos, y vuelve la barriga a la virulé.

Me arrepentiré de tantas cosas. Lo sé. Y no hago nada para evitarlo.
Me arrepentiré de no haber pasado más tiempo con la tata, o con mis amigas, o con mis padres, de no haberles dicho que los quiero, de no haberme dejado llevar muchas más veces por lo que siento y lo que pienso...

Igual que mi padre se arrepentía de no haber dado más abrazos a su padre y cuando él estaba muerto le quiso dar todos los que le habían faltado, pero ya se había ido el calor de su cuerpo y los abrazos no eran nada.

Seguro que también se arrepiente ahora de no haber contemplado más atardeceres, más flores, más ojos, más mares, más jardines, más cosas bonitas que ahora ya se ven con otros ojos, o con el ojo que tenemos en la memoria.

Pero la memoria no es infalible y, como decía Antonio Machado, el ojo que tú ves no es ojo porque tú lo veas, sino porque te ve.


viernes, 19 de julio de 2013

Las cosas que no vuelven

Ayer estuve hablando con mi amiga Marga. Su padre también tiene cáncer y me estuvo contando cómo se va desarrollando el tratamiento. Me contó también que el hermano de una amiga de la infancia se había suicidado la semana pasada. Intercambiamos incertidumbres y ansiedades.

Ahora es mejor que hace unos meses. Estoy más tranquila y creo que más o menos lo peor ha pasado. Me conforta que mi padre me cuente que mi madre también lo pasaba mal porque tenía un estrés que no sabía canalizar y digerir, y que también lloró mucho tiempo después de que su perro muriera, y que también se preocupaba por las cosas que aún no habían pasado.

Ahora todo está lleno de interrogantes todo el tiempo: dónde viviremos, dónde trabajaremos, saldrá adelante el proyecto Traza & Igueira y qué haremos con nuestro futuro.

Pero todavía algunas mañanas me levanto con el clásico nudo en la barriga y me tientan las maravillosas pastis Tranxilium (en su equivalente genérico porque ya no se recetan "cosas de marca") que tengo en el armario de la cocina. Intento controlar los pensamientos y pensar en cosas bonitas, como en Brincadeira, en mi novia, en unas vacaciones imaginarias por Gerona con una parada en el Bulli, o en una casa al estilo Lacaton y Vassal cerca de una playa en Bretaña donde nunca voy a vivir...Pero en vez de eso pienso en cosas que me generan estrés y en recuerdos de todos los que se han ido o han podido irse. Y se me llena la cabeza de fotos de otros veranos (del verano del 93, del 97, del 2004, del 2009), y son fotos de mis padres, y de mi hermano, y de mis abuelos, y de la primera persona de la que estuve enamorada, que también era mi amiga y que ya nunca me escribe, ni siquiera para preguntar si mi padre se ha curado o se ha quedado ciego.

Pienso en todas las cosas que ya no vuelven, en cómo dejamos pasar la vida, en que ya nunca volverá a ser como antes del accidente y antes de la enfermedad, en que las personas y los animales que queremos se van y no vuelven, que no se puede volver atrás y pienso, como mi padre cuando perdió a su padre, que nos arrepentimos de no haber dado más abrazos y haber dicho más a nuestros padres que los queremos.

En fin, fue positivo intercambiar incertidumbres y ansiedades. Pasó la tarde y al volver de trabajo me tumbé un rato en el parque germanófilo, como siempre, a ver la tarde caer, los perros, los jovenzuelos pelando la pava, los árboles y a sentir un contacto con algo parecido a la naturaleza en medio de una ciudad que en verano se vuelve inmensamente asquerosa.




miércoles, 3 de julio de 2013

Um dia desses eu me caso con você



Un día de estos me caso contigo. Lo sé. Estoy segura.

Estoy loca por ti, cada día más. Casada o no casada, porque eso no es importante salvo desde el punto de vista de la visibilidad y la reivindicación, quiero la casa para las dos, el tapiz, el horno, las fotos y la perrita Brincadeira, que no conozco pero que quiero ya un poco. Puede que se parezca a la perra Nera, a Chispa, al perro del indigente o a los perros favoritos que vemos en el parque. Y tú serás el premio para el final del día, igual que ahora, pero mejor.

Estoy casi contenta. Después de tantas  muertes,  enfermedades, incertidumbres y problemas, estoy casi contenta. Estoy más contenta por las noches, antes de dormir, cuando me abrazas y no pienso en todas las cosas que tengo por hacer, en lo largos que son los días, en el trabajo que se amontona, en el proyecto Traza & Igueira y en los nervios de algunos días.

Me acuerdo de todos los que se han ido este año, o todos los que han podido irse y no se han ido. La echo de menos, sobre todo a ella. Hace casi un año que se fue y me costará querer de nuevo así, pero creo que puedo conseguirlo.

Pero hay cosas que han salido bien, y yo estoy cansada, y nerviosa a veces, pero estoy casi contenta. Queda un verano muy largo, el primer verano sin mar, sin viajes y sin olores. Parece un verano que no tiene fin, con montones de cosas que hacer. Pienso en las cosas bonitas, y en que a lo mejor retomo las clases de portugués, e imagino algo bueno que va a pasar.


viernes, 3 de mayo de 2013

Cuando tenga tiempo...

...Preparando actividades para fomentar la interacción oral en el aula, he pensado que yo tendría respuestas para todas las preguntas formuladas como hipótesis...

Cuando tenga la vida casi resuelta y algo de dinero...
...Voy a aprender muchos más idiomas, y van a ser los que me apetezcan, no alemán ni chino, sino
griego moderno
catalán
vasco
esperanto
quechua

latín. Más latín, un latín que está más allá de De bello gallico y de palabras militares.

Lo haré por puro hobbit.

Voy a aprender lenguaje de signos.
Voy a hacer cursos para que las personas sordas aprendan español.
Voy a hacer cursos de cocina.
Voy a aprender botánica.

Voy a mandar una carta a Saber y Ganar (porque todavía no tienen correo electrónico), que llegue a San Cugat del Vallès, y me van a eliminar en la prueba de la calculadora humana.

Lo que no sabemos es si tendremos alguna vez la vida resuelta.


miércoles, 1 de mayo de 2013

Que se acabe


Hoy venía en el tren camino a Madrid para hacer una entrevista de trabajo en el Instituto Cervantes.  Una becucha, pero del Instituto Cervantes, al fin y al cabo*. En mi vagón estaba José Coronado y la gente se hacía fotos con él. 

Me gustaría que esto se convirtiese en una buena noticia, porque hace meses que no hay buenas noticias. Ya  no me ilusiono, porque voy chasco tras chasco. Porque me imaginaba paseando por las calles de Oporto y teniendo un C2 de portugués y nada de nada. 

Y porque verdaderamente hoy me importa casi un pimiento que le den becas a enchufados. Lo único que me importa es que mi padre se ponga bueno. Que vuelva a ver. Que desaparezca la bola de muerte de dentro de su cabeza. Mi abuela dijo que pediría ahora por dos: por mi padre y por mí mañana.

Quiero una buena noticia. Que se acabe toda la enfermedad y toda la muerte que hay alrededor. Que nos salga bien nuestro plan a mi pena y a mí. Que le digan a mi padre: "está usted perfectamente". Se ha acabado la pesadilla. O casi se ha acabado. Que se acabe de verdad. Y que luego vayamos a celebrarlo a Tapas Rocío y a la Heladería Inma

Quiero  se acabe todo esto. Y llorar solamente por autobuses personificados, porque se ha muerto el perro de la vecina de mi socra, o porque leo las entradas de mi mentora Elena y se me caen lágrimas de emoción, o llorar por cosas así. 

Quiero que la vida vuelva a tomar su cauce. Trabajar y vivir con mi novia. Y seguir construyendo nuestra vida. Volver a hacer CouchSurfing (o BeWelcome). Volver a hacer punto. Aprender muchas más cosas de informática. Aprender lenguaje de signos. Hacer planes de viajes. Tener una cama de matrimonio bollo, el tapiz, la foto de Lisboa de Manceba, un horno... Y por querer, también querré una plancha (pero no para plancharse el pelo ni la ropa, sino para hacer comida a la plancha), apuntarme a clases de griego moderno por puro gusto y comer manjares*** más a menudo.

Querré ir a la perrera a por una perra maja, que ya tiene nombre: Pisto, si es macho, y Brincadeira (Brinca, para los amigos) si es perra. No tiene que parecerse a Chispa, solo tiene que tener los ojos bonitos de perro**. 

Solo quiero que todo vaya bien.


Editado:
*Una beca que no me han dado
**A mí me gustan todos los gatos y todos los perros, menos el bulldog francés o el rotweiller francés, en palabras de mi novia. 

***Lista de manjares:

. Sobaos El macho o Joselín
. Rodaballo
. Tomates Mauricio
. Quesos curados
. Leche de cabra.
. Jamón ibérico
. Mantequilla Imperial
. Camagrocs (si los encuentro en algún sitio)
. Morcilla

lunes, 29 de abril de 2013

¿Nos encontraremos?

Sería maravilloso pensar que sí.

Que no desaparecemos.
Que estarás esperándome.
Que estarán todos esperándome cuando ya no haya nadie aquí.

Cuando no haya nadie.
Cuando yo ya no sea yo, o no pueda levantarme de la cama.
Entonces seré yo quien decida que me voy.
Cogeré la ventana y me iré.
O cogeré un paquete de paracetamol y me lo tomaré entero con el desayuno.

Creo que no estarás tú.
No estaréis todos.
Pero en el camino, a veces, me imagino que me lo creo.

jueves, 17 de enero de 2013

Esto no es un metasueño

A veces, somos como Edipo (o como Tiresias):  tenemos que cumplir un sino macabro al que estamos abocados.
. . . . . . . . . . .

Que dios no existe lo sé desde que era muy pequeña. Crecí rodeada de anticlericalismo, sin primera comunión, sin ir a comulgar en las misas de cole de monjas cuando mis compañeros iban.  A diferencia de los reyes magos y el ratoncito Pérez, nunca me desmintieron su existencia.

Dios no puede existir cuando hay tanta injusticia, tanta crueldad y tanto dolor por todas partes. No puede existir en los cementerios, ni en los colegios y, mucho menos, en los hospitales... Y aún así, busco el momento del no rezo antes de dormir. Intento echarle el pestillo a todo ese mundo provisional que es distinto del mundo real.

Hasta hace poco, nunca había sufrido por ver sufrir a un ser vivo que quiero. Hubo un adelanto: fue en noviembre de 2010, pero todo salió bien. Después, la primera enfermedad, la primera vida que estuvo llena de vida y que se fue apagando. Un trozo de muerte también se anidó hecho una bola dentro de ella y la fue destruyendo de dentro afuera - una especie de avance que me mandaba la vida para saber que la vida también es enfermedad. Ella no está ahora en ninguna parte porque ya no existe, pero desearía con todas mis fuerzas que estuviese aquí ahora.

Está en las fotos.
Pero cómo será cuando ya ni siquiera haya fotos.
Sólo estará en la cabeza, con imágenes borrosas, rodeado de negro.

Mi madre me contó de un conocido suyo que tuvo un enfermedad en los riñones. Tuvieron que quitárselos, pero su hermano le dio el suyo, y hoy los dos viven con un solo riñón. A mí me gustaría hacer lo mismo, si solo fuese posible quitarme un ojo para dártelo a ti, o quitarme lo que fuese para evitarte un poco de sufrimiento. Solo he podido ir a dar mi sangre, por si a alguien le puede servir.

miércoles, 26 de diciembre de 2012

La indiferencia de las estrellas


Nada valha o amor de uma alma, e, se temos por sentimento  que o dar, tanto vale dá-lo ao pequeno aspecto do meu tinteiro como à grande indiferença das estrelas...
Fernando Pessoa

Es duro y difícil acostumbrarse a la falta. Peor es pensar que nos "hacemos" a todo: a que nuestras amigas estén muy lejos, a que nuestros padres estén lejos, a los que están lejos y no van a volver. Recordamos los gestos cada vez más difusos, como si los hubiésemos visto solo en una película. Peor es pensar que llega un punto en que ya la ausencia sólo nos dolerá como un pellizquito.... Aunque es cierto, es bueno, al final, acostumbrarse; así nos ha diseñado la naturaleza.

El camino es lento. Paradógicamente, la ausencia lo llena todo: llena todo lo que antes era presencia, como si   eso que echamos de menos (esa persona humana o ese animal humano, porque las personas pueden ser inhumanas, pero los animales no), fuese un enorme cuerpo líquido que hubiese llenado todos los rincones de mi ser. -Esto es lo que pasa: nadie me saluda al llegar; sólo hay un silencio pesado y los medicamentos de tercera edad perruna que siguen en el armario, muertos de risa, o muertos de pena-.  Aunque el dolor por la pérdida llegue a ser sólo un pellizco, no se puede borrar, porque no se irá hasta que nosotros hayamos muertos con nuestras memorias.

Soy de esos seres despreciables denostados en la canción de misa de cole Dónde está la juventud. Por mil cosas. Pero he llegado a un punto en que me da igual parecer una persona inhumana. No suelo querer a quien no conozco,  e incluso no quiero a quien conozco y debería querer.