jueves, 6 de agosto de 2009

Lágrimas de cocodrilo

'I wish I hadn't cried so much!' said Alice, as she swam about, trying to find her way out. 'I shall be punished for it now, I suppose, by being drowned in my own tears! That WILL be a queer thing, to be sure! However, everything is queer to-day'.

Lewis Carroll, Alice's Adventures in Wonderland.


Llorar se puede llorar de muchas formas. Llorar puede ser un ligero sollozo o puede ser como desbordarse un pantano, ese llanto inconsolable que siempre va acompañado de muchos mocos y que parece no acabarse nunca.

Hay quien llora como los cocodrilos o como las magdalenas. Dicen las fuentes que los muñecos de nieve lloran carámbanos. Es poético decir que las nubes lloran. Los muy golosos querríamos llorar agua dulce.

Se puede llorar de pena, o de rabia, de dolor, de miedo o de impotencia. Yo a veces lloro viendo series un poco pasadas, o cuando me entero de que la gente abandona a sus animales en verano. Se puede llorar del único pimiento del padrón que pica. O llorar de cebolla. E incluso Haizea ha llegado a llorar de ajo.

También soy muy dada a llorar de empatía, a veces no lo puedo evitar. Pero nunca he sabido llorar emoción, porque a mí más que llorar se me pone un nudo en la garganta o me empieza a temblar el cuerpo. Sí he llorado de risa, muchas veces, y esas son mis lágrimas favoritas.

Se puede llorar de tristineza, o llorar no se sabe muy bien por qué. A mí me gusta imaginarme que acabo sumergida en mi piscina de lágrimas en la que yo voy nadando a la deriva, dispuesta a toparme con las más maravillosas criaturas jamás imaginadas...

Ah. Y los camellos también lloran.

19 comentarios:

Mara dijo...

Qué post más bonito penqui!!! Yo soy muy muy llorona pero no me gusta que me vean llorar y procuro hacerlo a escondidas xq me pongo feorra y me entra hipito jajaja...

Lo mjor el llorar de ajo de Haizea jajaja! Está fatal!

La Penca dijo...

Mara: Yo también me pongo muy feíta y con hipitos...Menos mal que tampoco me da por lloriquear mucho en público...Un besito :)

Eloísa está debajo de un baobab dijo...

Llorar a lágrima viva


Llorar a chorros.
Llorar la digestión.
Llorar el sueño.
Llorar ante las puertas y los puertos.
Llorar de amabilidad y de amarillo.

Abrir las canillas,
las compuertas del llanto.
Empaparnos el alma,
la camiseta.
Inundar las veredas y los paseos,
y salvarnos, a nado, de nuestro llanto.

Asistir a los cursos de antropología,
llorando.
Festejar los cumpleaños familiares,
llorando.
Atravesar el África,
llorando.

Llorar como un cacuy,
como un cocodrilo...
si es verdad
que los cacuyes y los cocodrilos
no dejan nunca de llorar.


Llorarlo todo,
pero llorarlo bien.
Llorarlo con la nariz,
con las rodillas.
Llorarlo por el ombligo,
por la boca.

Llorar de amor,
de hastío,
de alegría.
Llorar de frac,
de flato, de flacura.
Llorar improvisando,
de memoria.
¡Llorar todo el insomnio y todo el día!

Aquí te dejo este poema de Oliverio Girondo que sale también en la maravillosa peli "El lado oscuro del corazón" Por si acaso no lo conocías. Y qué coincidencia, yo también escribí el otro día sobre llorar y luego me acordé de Girondo y su poesía...


By me: Llorar al alba lo que perdimos en la noche, y en la noche volver a llorar.
Llorar de pasión incumplida, de amor incierto, llorar porque hay sequía o para hacer florecer algún desierto. Llorar por lo que no podemos contar pero nos atormenta, llorar de deseo. Para ensuciarnos la camisa porque nuestras lágrimas contienen barro,llorar incluso ante nuestra propia torpeza, llorar de incertidumbre y de ternura. En último lugar, pero no por ello menos importante, llorar porque se van los pájaros y abandonan los postes de la luz que habían ocupado durante el invierno y en los que nos habíamos acostumbrado a verlos, sabemos que van a estar mejor volando sobre los atardeceres, pero aun así nos da una pena intensa y loca.

La Penca dijo...

Eloísa está debajo de un baobab: Qué bonita, tu poesía y la de Oliverio Girondo. Un besote, y gracias por el comentario, que me ha gustado mucho :)

Mara dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Mara dijo...

La del coment suprimido soy yo que le iba a decir a Eloísa que se hiciera un blog pero veo que ya se lo ha hecho.

La Penca dijo...

Mara: Sí, sí, jajaja...Y promete ser un blog hecho y derecho...Qué alegría :)

Eloísa está debajo de un baobab dijo...

AHHHH, se me había olvidado uno importantísimo: llorar de sueñooooo!!!!
Mara, invítame a leer tus blogs!
A ver si consigo consigo configurar bien el mío

La Penca dijo...

Eloísa está debajo de un baobab: Mara no nos invita, jaja...Cuando vuelva a Madrid te ayudo un día a poner tu blog bonito, ya verás qué guay...

Mara dijo...

Yo lo cerré hace tiempo xq me comía mucho la cabeza... No es que no os invite, es que ya lo que escribí no tiene sentido... mucho tiempo ha. Besitos!! Os echo de menitos, quiero volverrrrrr!!!

Anónimo dijo...

Qué bonito lo que dices... Yo soy un poco de llorar a destiempo y cuando menos pega.

Quiero que llegue ya mañana por la noche y me enseñes tu videoclip inventado de ABBA. A cambio te invito a un amaretto :)

Un beso, preciosa.

Hada Gris dijo...

Justo ayer comenté algo del llorar en el Facebook.
Me gusta saber que no soy la única llorona del lugar.

¿Tú cuánto lloras?

Carmen dijo...

las lágrimas salen del mar que llevamos por dentro.

La Penca dijo...

Mara: Ya...Todavía me acuerdo de tus últimos posts. Es verdad que al final, si te sinceras mucho en el blog, te acabas comiendo la cabeza, así que nada...Pero podrías plantearte abrir uno distinto, que no tenga nada que ver con lo anterior. ¡Piénsatelo!

Hada Gris: Ya ves, no eres la única llorona ;) Yo lloro así a menudo, pero sólo en la intimidad o en el cine...

Carmen: Qué bonita frase...Me ha encantado. Es digna de haiku :) Gracias por compartirla.

La Penca dijo...

Anónimo: Gracias por comentar, qué ilusión me ha hecho :) Mejor un amaretto con zumo de naranja, o lo que viene siendo un cóctel Acapulco del Manuela ;) Un beso enorme, bonita.

e. fugaz dijo...

Yo suelo llorar de tristeza, de ese nudo que te empieza en el estómago y se va extendiendo gargata arriba, hasta que sale en forma de lágrima que corre mejilla abajo.
Pero lo prefiero a mis lloros de pequeña, que solían ser de rabia, de impotencia, de ver que me tocaba sufrir (o de ver a otra persona) algo que no podía cambiar, que no sabía cómo evitar ni solucionar. Últimamente se ve que mis ganas peleonas las cojo con más alegría y optimismo.

Astrolabio dijo...

Hoola... un gran abrazo

e. fugaz dijo...

Niña, ¿ya estás por estas tierras?
Ya me dirás a ver cuándo podemos vernos.
Un beso

Prigkinissa dijo...

Yo soy tan llorona desde siempre que mi cuerpo se ha acostumbrado y cuando llevo días sin llorar me lo pide. Así que añado una nueva modalidad de lloro: llorar por necesidad biológica.

Me he sentido muy identificada con lo de llorar por lo animales abandonados, a mí me pasa especialmente cuando me entero de historias tristes protagonizadas por galgos.

Qué gracia me hace lo del videoclip inventado de Abba, el otro día le puse a un chico en su blog que me lo imaginaba haciendo precisamente eso.Qué coincidencia.jaja.