sábado, 8 de julio de 2006

Mujercitas

Esta tarde cuando veíamos la tele en casa después de comer, pillé por casualidad la película de Mujercitas, que era mi película preferida cuando tenía trece años, y me hizo tanta ilusión que la vi entera por vigésima vez, probablemente. Jo March era la ídola máxima de mi época púber (esa época en la que me pasaba las horas sola en mi habitación con mis libros, mis michelines y mis granos, sin tener apenas contacto con el resto de los púberes, y encerrada a cal y canto en mi mundo particular imaginario que yo me había creado para alejarme de la realidad)... Recuerdo que me leí la novela unas tres veces, luego me compré la película, en inglés, para colmo, la banda sonora, y me aprendí los diálogos de memoria. (Como siempre, haciendo gala de mi carácter obsesivo...Además, cada año de mi adolescencia ha estado marcado por un libro de ese tipo, aunque mi gusto fue mejorando poco a poco con el tiempo...Mujercitas, de Louisa May Alcott, a los trece; Ana de las Tejas Verdes, a los catorce, Jane Eyre y Cumbres Borrascosas, a los quince, Las Horas, a los dieciséis, Mujeres Enamoradas, a los diecisiete... Y luego aparte, siempre siempre La Historia Interminable, que no conoce edades).

Total, que cuando se despierta mi padre de su siesta letárgica de una hora, me empieza a atacar con sus indirectas de siempre...

Padre Penco: ¿Esa es Vinóna Ríder? (Pronunciado así, a lo cutre. Además, sabe de sobra que es Wiona Ryder, porque anda que no rallé yo una época con ella y con Jo March...)
La Emperatriz: Sí. (Lacónica y monosilábica).
Padre Penco: Es guapa, ¿no?
La Emperatriz: Iiiiiiiii.... (Sonido indescifrable e interpretable tanto como o como no).
Padre penco: Y el chico que sale...Es guapo también, ¿no?
La Emperatriz: Sí. (Es verdad, era guapo, no voy a decir que no).
Padre Penco, (con la complejidad y la sutileza que caracteriza siempre sus razonamientos) : ¿Te gusta? (¿Me tienen que gustar necesariamente todas las personas que son guapas?)
La Emperatriz (más lacónica aún): Iiiiiiiiiiii......

Silencio. Seguimos viendo la película. Al rato mi padre se aburre y cambia de canal. Pone unos documentales de unas nutrias bellísimas que hay en la costa de California. Aparece una bióloga que se dedica a estudiarlas, y que por lo visto, se llama Kevin (o eso creímos entender).

Antención ahora al ataque de mi padre....
Madre Penca, o Gran Jefa (que no había intervenido, la pobre, estaría absorta pensando en las recetas del wok) : ¿Pero Kevin no es nombre de hombre?
La Emperatriz: Yo pensaba que sí...
Padre Penco: Será lesbiana...

Me abstuve de hacer ningún comentario, me los guardé para mí. También me abstuve de decir que en el caso remoto de que algún día tenga hij@as, me gustaría ponerles, si no un nombre mitológico, un nombre ambiguo, que no sea exactamente ni femenino ni masculino, sino interpretable de ambas maneras. No soporto esa tendencia simple y maniquea que siempre establece una distinción nítida entre lo femenino y lo masculino (Siempre lo he pensado. Y si es niña, no pienso agujerearle las orejas. Pienso hacer como Lucía Etxebarría, sin boquetes ni marcas ni señales ni nada, que no son ganado y no hay que marcarlos de ninguna forma).

Al poco vuelve a contraatacar mi padre:
Padre Penco: Pues ayer vi en el Diario de Patricia (o algún programa de ese tipo) dos maricones morreándose ahí delante de todo el mundo. (¿Era necesario que usara la palabra maricón?)
Gran Jefa (intentando conciliar un poco los extremos): Bueno, tienen derecho a besarse si quieren...A mí lo que no me gustan es que exhiban su intimidad en programas de ese tipo...Pero con su vida pueden hacer lo que quieran...
Padre Penco: Pero ahí, morreándose delante de todo el mundo...¡Qué ajco!

Ahí se quedó el tema...Habrá nuevas actualizaciones, porque estas conversaciones son bastante frecuentes. Yo me quedé con las ganas de seguir deleitándome viendo a Winona Ryder y recordando mis trece años, pero qué se le va a hacer, lo dejaré para otro día en que el pater familiae no esté en casa....Y sobre la visita de Su Santidad a Valencia, también me abstengo de hacer comentarios, porque no quiero cabrearme ahora que estoy de vacaciones.

10 comentarios:

txe dijo...

Lucia Etxeberria tiene muy mala prensa

Ninfa dijo...

Uff miedo me daría entrar en esa casa. Pero bueno tu tendrás que seguir disfruitando de tus "mujercitas" en silencio... y manteniendo divertidas discursiones con tu padre para deleitarnos con esas provocaciones al orden publico de aquellos jovencitos que hacen esas cosas delante de tanta gente xD.
Besos penquita ;)

chicasurf dijo...

Un 10 para Las Horas, pero un 0 para La Historia Interminable.
Es el único libro que ha pasado por mis manos y ha podido conmigo...
Respecto a lo de los nombres si marcas de género me parece muy buena idea, nunca lo había pensado. De hecho, había pensado que si alguna vez tengo un hijo se llamaría Pau, no por Pablo, sino por Paz, aunque casi mejor le llamo Utopía, jeje.
Un besazo!!
P.D.-Me gusta que actualices tan a menudo.

nigromante dijo...

Mi obsesión a los trece fueron los libros de Los Cinco y otros libros con sabor a antaño. A los quince Drácula y toda suerte de novelas de terror. Hasta quise ser forense o detective privado.
Y acabé siendo maestra de francés.
En cuanto a marcar, yo odio las etiquetas; si amas a alguien, lo amas y punto.

Sixtra dijo...

Me parezco a ti en eso de los nombres.

No sé como aguantas esos comentarios en casa. Yo me pondría mala malísima.

Un saludo y disfruta de tus vacaciones.

Hada Gris dijo...

JEjeejej. La Historia Interminable... ay ay ay... mi libro es superbonito... en verde y rojo, jajaj.
Por cierto; Pater Penca esta un poco cerrado, ábrelo!

JAjajajaaj

prigkinissa dijo...

Como t acabo de decir hace unos minutejos, con este comentario pretendo encabezar una lista interminable de comentarios en tu blog(así,luego los puedes reunir en un libro titulado "La Lista Interminable" en honor a Michael). Por supuesto, lo de lista, como no podía ser menos, va con doble sentido,jaja.

Con respecto a los libros citados,tendré que abstenerme(a mí tb m encanta esa palabra)de hacer comentarios, no porque me gusten o me dejen d gustar,sino porque no los he leído, a pesar d mi gran afición lectora.Supongo que yo me dejo deleitar más por el mundo mágico de Harry, aunq no m hace gracia q ahora sea tan comercial.
En fin...
Propongo que a Padre Penco lo encierres maniatado y con la boca tapada en un armario durante lo que queda de vacaciones, porque m estoy temiendo que no t deje volver a Madrid.Y, entonces,¿Qué haríamos la Mafia y su hijita adoptiva sin tus frikeces?
NO m extrañaría q Papá Penco t dijera un día
-Penkita si vuelves a Madrid t vas a hacer "más"(como si se pudiera)lesbiana, porque ya sabemos lo que puede pervertir esa ciudad representant maxime del libertinaje, con barrios tan poco recomendables cm Shueca.

Así q si kieres volver de Málaga y,ad+, en perfecto stado mental(o, mejor dicho, cn tu lokura intrínsek intacta)sige mi consejo.

Prigkinissa(Princesa Griega del Amor, de los Sueños Alcanzables y de las Utopías Cumplidas)

kiero_cambiar dijo...

Hola.

Es mi primera visita a tu blog.

Me pasare mas a menudo.

Besos.

Neus dijo...

Bueno... menudo panorama... caen misiles en tu casa. Sabes que en Estados Unidos hay la casa museo de los Alcott? Yo estuve el verano pasado y me encantó, una pasada... Te explica la historia de la familia y en qué personajes reales estaban inspirados los ficticios. Si puedo te mandaré las fotos que hice... Aquí te dejo el enlace de su página web:

http://www.louisamayalcott.org/

Lucecilla dijo...

Hablando de las distinciones ridículas entre lo "femenino" y lo "masculino", el otro día estaban unos animadores haciendo globoflexia en la calle y regalando globos a los niños. El animador sacaba un globo de la bolsa sin mirarlo y hacía una espada, o una flor... Había un niño y una niña (hermanos) de unos 5 años. El animador les hizo una espada a cada uno. Dió la casualidad de que a la niña se la dió azul y al niño rosa. Pues en cuanto se dieron la vuelta, la madre corrió a cambiarles las espadas: al niño, la azul; a la niña, la rosa. ¡Estaría bueno!

Me dio más pena...