jueves, 1 de junio de 2017

Podría seguir enumerando

Podría seguir enumerando cosas que me han cambiado la vida, aunque sin duda seguirían las "pinzas supletorias" para pendientes en el número 1. Es lo que me ha permitido llevar pendientes de cafeteras, de berenjenas, de papayas, de pimientos, e incluso de cosas discretas.

Podría seguir, porque la vida sigue y pasa rápido. Y como solo quiero pensar en las cosas buenas, obviaré las malas.

Me centraré en que mi padre está mejor,  con los cambios que ha experimentado en su vida, y que hemos experimentado todos, pero más estable emocionalmente, más contento y, por tanto, mejor.

El tiempo pasa muy rápido. Ya hemos estado en Nápoles (y en Pompeya, y en Herculano). Podría incluir en mi siempre creciente lista la visita al museo arqueológico de Nápoles, porque el mosaico de  Darío y Alejandro en la batalla de Isos se acercó bastante al síndrome Stendhal, y desde luego, deja atrás cualquier otra experiencia museística y artística de mi vida.

También hemos ido a Londres, y a Berlín (mi ciudad favorita del mundo mundial, sin contar mi siempre amada Lisboa). En abril fuimos al concierto de Julieta Venegas y en San Isidro fuimos a un concierto gratuito de Javiera Mena.  Además de eso, he retomado viejos "hobbits", como jugar al tenis, y he dado un paso más al vegetarianismo y a la vida sin plástico.

Próximamente, serán las vacaciones; la Carrera de la Diversidad y el Orgullo, las fiestas de La Paloma, Málaga y la playa, y quizá una visita a Lisboa a final de verano. Y unas noches de acampada en las Islas Cíes con La Pena.

Pero lo mejor de lo mejor es que ya tenemos una fecha para pedir cita para casarnos...Muy pronto.

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