domingo, 27 de julio de 2008

Picopardo

"Aún retumba el ruiseñor en el jardín invisible". Antonio Gamoneda.


Había una vez un ruiseñor risueño que gustaba de cantar a todas horas. Su nombre era Picopardo y vivía en un pequeño bosquejo de la Iberia meridional.

Su canto más que canto era una risa constante, una risa hermosísima, tan rítmica y tan dulce que parecía pura música. Y Picopardo, como era muy ruiseño, se reía hasta del aire. El mundo a su alrededor era una enorme fiesta.

Picopardo era muy admirado por esa cualidad, por esa irrefrenable carcajada que le salía a borbotes del pico y se derramaba por todas partes. Quién podía resistirse a su risa, a quién no subyugaba su prodigioso gaznate cantarín.

Pero bien es sabido que después de la risa viente el llanto, y un buen día la negra muerte se llevó la vida del buen ruiseñor. La alegría se acabó para siempre en el bosquejo, porque Picopardo se ahogó en su propio canto y no volvió a levantar cabeza.

Cuando, tras un arduo examen, los médicos hallaron la causa de tan repentina y misteriosa muerte, no dieron crédito: Picopardo se murió de risa.

6 comentarios:

Mara dijo...

JAJAJAJJAA! Me ha encantado María, buenísimoooo! Dsd luego yo eligiría esa forma d morir!!Todavía d pensarlo, m parto yo sola jajja!

Pauline dijo...

Qué mejor forma de morir que morir feliz...un beso guapa

La Penca dijo...

Mara: Jeje...Me alegro de que te haya gustado...Yo sin duda moriría como una ruiseñora :P Ósculos.

Pauline: Desde luego...Puestos a morirnos, mejor así, ¿no? Un beso...¿Has vuelto ya de vacaciones?

caperucita dijo...

¿y quién no mataría por morir de risa?

^^ Un beso.

Labrujamala dijo...

mmm ya que te tienes que morir si o si.. mejor de risa que de pena.. ¿no?


un beso.

La Penca dijo...

Caperucita: ¡Y que lo digas! No le fue tan mal al ruiseñor ;) Gracias por comentar. Besos.

La bruja mala: ¡Desde luego! Ya puestos, yo por lo menos, preferiría morirme de risa...Saludos.