lunes, 30 de septiembre de 2013

Hoy voy a tomarme una pasti

Necesitamos algo de vida para poder encarar la muerte.

Pienso que la enfermedad de mi padre ha marcado un antes y un después de mi vida. Pensaba que nada podía ser peor, pero al fin y al cabo, ha salido mejor de lo que pronosticaron los médicos. Mi padre sigue viviendo y poco a poco mejora. Probablemente no volverá a trabajar, no volverá a conducir ni a leer grandes libros, pero, al menos por ahora, puede llevar una vida autónoma y disfrutar de pequeños placeres de la vida.

Pero hoy solo veo dolor y sufrimiento por todas partes: personas que queremos y que mueren. Pienso en los que se han ido este año y el dolor que su pérdida ha causado, en mí o en las personas que quiero: la Chispa, el abuelo, Juan.

Y ahora Rafa.

Es el padre de Marga, una de mis amigas de la infancia, y también colega y buen amigo de mis padres y una persona maravillosa y especial. Lo conozco desde que tengo uso de razón y he pasado horas y horas en su casa, en verano y en invierno y ahora está muriéndose en el hospital. No puedo evitar pensar en él todos los minutos del día y en cuánto sufrimiento podemos soportar.

Vemos a nuestros padres enfermar y morir, y a nuestros mejores amigos enfermando y muriéndose y pienso que no hay alegrías por ningún sitio. Pienso siempre que la vida es horriblemente injusta, pero ahora más todavía. Y es verdad que otras cosas se pueden solucionar, pero no podemos arreglar una muerte. Solo podemos intentar superarla y seguir viviendo. Esperar que el tiempo pase, y nunca pasará suficiente tiempo.




4 comentarios:

Mara dijo...

Sin embargo, algunos todavía estamos vivos pero los dejamos morir en vida. Todavía espero tu respuesta, María.

LaPenca dijo...

Mara: Pues sí... Vamos a buscar un día. ¿Cuándo podemos quedar? Mándame tu email y te escribo que el de "pequeña mara" ya sé que se quedó obsoleto...

Mara dijo...

la_mosca_sabia@hotmail.com

O por facebook!!! =)

María Nogueira dijo...

Mara: ¡Vale!!!! :)